San Juan, 4 dic (INS).- El Departamento de Educación (DE) ha logrado reabrir 1,081 del total de 1,112 escuelas del sistema público de enseñanza tras el paso del huracán María, lo que equivale al 97% de los planteles tras un proceso que comenzó el 23 de octubre.
Poco después de que Puerto Rico experimentara el más fuerte fenómeno atmosférico de su historia, la secretaria del DE, Julia Keleher, empezó los trabajos de recopilación de datos conducentes a reiniciar las clases.
Paralelamente se creó el proyecto de Centros Comunitarios en los que las escuelas que estuvieron aptas abrieron para ofrecer desayuno, almuerzo, trabajos educativos y apoyo emocional a los estudiantes que quisieran acudir, sin importar si se trataba de su escuela regular o no.
Este esfuerzo también impactó a miles de maestros y otros miembros de la comunidad escolar quienes, de esta forma, tuvieron la oportunidad de regresar paulatinamente a la normalidad.
Al mismo tiempo se comenzaban los trabajos conducentes a reabrir las escuelas, por regiones; luego se fueron añadiendo planteles de todas las áreas, según eran certificadas por diversas vías. El común denominador para abrir las aulas y ofrecer clases fue la seguridad de la planta física, lo que incluía tener servicio de agua potable como requisito indispensable.
De esta forma, desde el 23 de octubre, a poco más de un mes del paso de María, se reinició el semestre escolar para los primeros que estuvieron listos tras cumplir con los requisitos. Esto representó un récord pues, por ejemplo, en Louisiana tras Katrina, una sola escuela fue abierta por primera vez luego de más de tres meses de ocurrido el huracán.
“Han sido momentos muy duros para todos. La prioridad para el DE fue atender la crisis de todos los que pudiéramos ayudar y así lo hicimos. Miles de personas pasaron por los casi 200 Centros Comunitarios que se habilitaron alrededor de la isla. Al mismo tiempo, trabajábamos arduamente para revisar y habilitar las escuelas”, señaló Keleher.
Agregó que “el deber y responsabilidad del DE era y será garantizar la educación para todos los estudiantes de Puerto Rico y en eso trabajamos arduamente, a días del paso del huracán, teniendo como única presión nuestro compromiso con transformar el sistema para convertirlo en el mejor que pueda haber existido aquí”.
Aún quedan 31 escuelas por abrir, debido a que sufrieron daños significativos, no contar con agua potable o estar funcionando como refugio.
No obstante, la gran mayoría de los estudiantes de esas 31 escuelas ya fueron reubicados temporeramente en lo que sus escuelas son habilitadas o se determina el futuro permanente de ellas.
Keleher reiteró que ningún estudiante perderá el semestre ni el año escolar. INS
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Inter News Service Agencia de Noticias