P. Rico-Opinión/Dependencia sin un plan de desarrollo económico

Por Rafael Santiago Medina/Especial Inter News Service

San Juan, 25 feb (INS).- Puerto Rico está actualmente imposibilitado de su desarrollo político, económico y social, debido a su crasa y absoluta dependencia de transferencia y asistencia de fondos federales. Esta condición política colonial fomenta una fuerte dependencia económica. Se prioriza la planificación en función de la disponibilidad de fondos federales, en lugar de incentivar las potencialidades endógenas y las capacidades internas de la nación puertorriqueña.

El modelo económico y político actual de Puerto Rico parece haber colapsado. No obstante, se sigue utilizando la dependencia como dogma político en Puerto Rico para la manipulación y el control político del pueblo. Aunque la asistencia social es un deber de todo buen gobierno, no debe convertirse en un fin con valor absoluto en la gobernanza de un país. Debe predominar la autosuficiencia y la productividad económica basadas en el esfuerzo individual y colectivo producto del trabajo.

Puerto Rico lleva dos décadas en contracción económica. Todos los asomos de recuperación económica están relacionados con inyecciones significativas de fondos federales. Son asomos temporeros de revitalización de la economía.

Sin los fondos de la Ley de Recuperación y Reinversión de Estados Unidos (ARRA, por sus siglas en inglés) entre 2009 y 2012, la caída económica de Puerto Rico habría sido más profunda y catastrófica..Eso es lo que concluyen los análisis económicos. Dichos análisis llegan a la conclusión de que la contracción económica observada en ese periodo fue de alrededor de 3%. En cambio, el escenario estimado sin el estímulo económico de los fondos ARRA, esa contracción de la economía  habría alcanzado cerca de 7%. En promedio, la economía creció -0.6% anual entre 2008 y 2013, pero el modelo proyecta que sin ARRA habría sido -1.4%.

Empero, tras el fin de la inyección ARRA, la contracción se profundizó nuevamente entre 2013 y 2017. Aproximadamente, el 42% de la actividad económica de Puerto Rico se produce gracias a fondos federales.

A tono con los análisis hechos, la economía aún se mantiene aproximadamente 15% por debajo de su nivel real de 2004, el último año de crecimiento sostenido antes del inicio de la contracción.

El sistema de gobierno actual se limita a gestionar la relación de dependencia con Estados Unidos, en lugar de ejercer una soberanía plena y desarrollar políticas económicas y sociales autónomas que propendan a un crecimiento y desarrollo económico sostenible.

Inequívocamente, el problema económico de Puerto Rico es estructural. Es la razón por la cual existe una gobernanza en Puerto Rico que se limita a administrar únicamente la dependencia económica. Se oblitera la necesidad de establecer como parte de la gobernanza un plan de crecimiento y desarrollo económico sostenible mediante nuestras propias potencialidades.

Bajo la presidencia estadounidense de Donald Trump, parece irse haciendo gradual una reducción paulatina de los subsidios federales. Siendo esta la nueva realidad, la dependencia no puede seguir siendo un dogma político en Puerto Rico, institucionalizado para la manipulación y el control político del pueblo.

La asistencia social es un deber de todo buen gobierno. Sin embargo, no debe convertirse en un fin con valor absoluto en la gobernanza de un país. Debe predominar la autosuficiencia y la productividad económica basadas en el esfuerzo individual y colectivo producto del trabajo. Como dijera el escritor y empresario, Javier A. Hernández, no debe medirse el éxito de un gobierno por la habilidad de atraer y asegurar fondos federales, sino por su capacidad de crear riqueza y levantar la economía.

Depender absolutamente de las transferencias de fondos federales estadounidenses ha derivado en un estancamiento económico de Puerto Rico, debido a que no se ha fomentado el potencial productivo de la nación puertorriqueña ni se fomenta el desarrollo empresarial nativo. Además, no se ha incentivado adecuadamente la agricultura ni la agroindustria para que añada un valor agregado a los productos agrícolas. La sociedad puertorriqueña se reduce a ser una sociedad de consumo, no productiva, donde el consumo individual no se sustenta en la obtención de ingresos monetarios mediante el trabajo. Se sustenta en un asistencialismo gubernativo que termina traducido en consumismo.

En definitiva, Puerto Rico carece en estos momentos de un nuevo paradigma de crecimiento y desarrollo económico que surja de un plan de país. Simplemente, es una nación a la deriva que es cada vez menos productiva. INS

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