P. Rico-Propuesta de Torres Placa de descentralizar el sistema de electrificación del país

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 1 oct (INS).- El actual representante de los consumidores ante la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Ing. Tomás Torres Placa, ha propuesto descentralizar urgentemente el sistema de energía eléctrica de Puerto Rico y crear cinco regiones energéticas de electrificación, totalmente independientes unas de otras.

La descentralización en cinco regiones propuestas por Torres Placa sería la región norte, la región sur, la región este, la región oeste y la región central o de la montaña. Las averías graves que acontezcan en una de esas regiones no afectarían a ninguna de las otras.

Cada región de electrificación podría pasarse —si los que abogan por la privatización quieren— a entidades empresariales privadas diferentes— y deshacer el monopolio actual de una sola empresa privada de todo el sistema eléctrico del país, propiciando, así, la libre competencia interregional.

Actualmente, el sistema de electrificación en Puerto Rico está tan centralizado que una avería grave en una región genera una desarticulación sistémica que provoca los apagones generales que ya se están haciendo cada vez más frecuentes.

La efectividad de la deseada transformación y modernización del sistema de electrificación del país mediante energías renovables, ya sea solar, eólica, mareomotriz o undimotriz o de cualesquiera otras, depende fundamentalmente de su descentralización por regiones energéticas.

En la Universidad de Houston —por ejemplo— un grupo de investigadores desarrollan un nuevo dispositivo capaz de captar el calor solar y almacenarlo durante largos periodos de tiempo.

Cuando se trata del almacenamiento solar, en lo primero que se piensa es en el creciente uso de baterías junto con sistemas fotovoltaicos, a pequeña y gran escala. Sin embargo, no es sólo la electricidad lo que hay que almacenar.

Uno de los elementos igualmente útiles en la actual transición energética es también la capacidad de capturar y almacenar energía solar térmica. El objetivo, sin embargo, es difícil de alcanzar, especialmente si necesita un sistema que conserve el calor durante largos períodos.

De ahí, la creación de una nueva línea de investigación, dedicada íntegramente a la creación de acumuladores solares bajo demanda. El punto crítico de estos sistemas sigue siendo la eficiencia, pero hoy un nuevo trabajo de la Universidad de Houston podría dar un giro decisivo al sector de las baterías térmicas.

Este grupo de investigadores ha creado una pequeña planta de almacenamiento que combina la acumulación de calor latente con el «almacenamiento molecular», potencialmente capaz de funcionar 24 horas al día, siete días a la semana. Y, sobre todo, hacerlo con una eficiencia del 73% en las operaciones a pequeña escala y de hasta el 90% en las de gran escala.

Conforme lo explica Hadi Ghasemi, profesor asociado de ingeniería mecánica de la American University, el alto rendimiento se debe, en parte, a la capacidad del dispositivo para captar todo el espectro de la luz solar, recogerla para su uso inmediato y almacenar el exceso en moléculas especialmente estables.

Esto se ha realizado utilizando el par norbornadieno-cuadricylano. Estas moléculas son isómeras y tienen un comportamiento muy interesante para los estudios de acumulación solar. En detalle, el quadrociclano se produce irradiando norbornadieno, en un proceso que requiere energía. Esta misma energía almacenada en los enlaces de las moléculas se libera cuando se produce la relación inversa, es decir, cuando el quadrociclano se transforma de nuevo en norbornadieno, en presencia de catalizadores adecuados.

En Argentina, por otro lado, se estudia y desarrolla el aprovechamiento de la energía undimotriz, con el objetivo de contribuir al objetivo mundial de reducir las emisiones de efecto invernadero, pero que al mismo tiempo para que sea un aporte en el camino a la soberanía energética.

La energía unimotriz o mareomotriz es la que se obtiene aprovechando las olas y mareas del mar y de los océanos.

El proyecto de la de la Facultad de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Argentina obtuvo el primer premio en el concurso INNOVAR y en 2015 fue declarado de Interés Nacional por el Senado. Actualmente el equipo trabaja bajo la coordinación del ingeniero Pablo Haim.

Los expertos aseguran que la invención posee un elevado factor de capacidad y alto rendimiento: la energía de las olas marinas es hasta 30 veces más densa que la solar y cinco veces más densa que la eólica.

El convertidor diseñado por la UTN consiste de dos boyas que capturan el movimiento ondular de las olas y luego ese movimiento ingresa a una cadena cinemática de engranajes que transforman el lento movimiento de ascenso y descenso de las boyas en un rápido desplazamiento giratorio uniforme que ingresa a un generador que produce energía eléctrica. Las boyas son de acero naval huecas.

Las dos boyas están unidas a un núcleo, donde se encuentra el mecanismo transformador del movimiento ondular del mar, en un movimiento giratorio continuo que se convierte en energía eléctrica.

Su peso puede variar de 2 a 20 toneladas, mientras que su diámetro puede ser de 3 a 10 metros. Según las dimensiones del equipo, la potencia podrá variar entre 30 kW a 200 kW por boya.

El equipo puede ser instalado «offshore» mediante pilotaje, plataformas de extracción de petróleo y gas o en estructuras existentes como escolleras y muelles, como las de Mar del Plata y Quequén, en Necochea.

En España, asimismo, se ha desarrollado un generador de electricidad (molino) eólico sin aspas y de forma tubular que arremolina mediante vibraciones en su interior para generar energía la fuerza del viento.

Se siguen haciendo nuevos descubrimientos y adelantos significativos con la energía renovable o energía verde y Puerto Rico se está quedando atrás en una obsolescencia que parece estarse haciendo estructural y sistémica. INS

rsm/

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