
David Ortiz mientras pronunciaba el discurso durante su exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown, en Nueva York. Inter News Service
Santo Domingo, 24 jul (INS).- Los dominicanos celebraron este domingo la exaltación oficial del expelotero de las Grandes Ligas David Ortiz al Salón de la Fama de Cooperstown, entidad que reconoce a los principales jugadores, coaches, gerentes, periodistas, narradores, dueños, que hayan aportado y destacado en esa disciplina deportiva.
El ceremonial fue seguido por la población a través de canales de televisión, redes sociales y digitales, con la presencia de compañeros del atleta.
El evento se desarrolló ante una multitud en el poblado de Cooperstown, en Nueva York, donde su hija mayor, Alexandra Ortiz, entonó el himno nacional de los Estados Unidos.
Al encuentro asistieron cientos de dominicanos y de otras nacionalidades jugadores de los Medias Rojas de Boston y figuras del béisbol ya exaltadas.
Más de 100 familiares y amigos del dominicano ocuparon toda una sección de invitados especiales. Miles de sus compatriotas aplaudieron su nombre hasta más no poder y cada vez que podían cuando la presidenta del Salón de la Fama, Jane Forbes Clark, leyó su nombre.
Junto al dominicano fueron exaltados los cubanos Orestes Miñoso y Tony Oliva, elegidos por el Comité de Veteranos. El total de latinos con un lugar en este museo del béisbol asciende a 18 peloteros.
David Ortiz, quien lloró de emoción al leer su discurso, se une a Juan Marichal, Pedro Martínez y Vladimir Guerrero, como los únicos dominicanos en el salón de la fama de Cooperstown.
El recio bateador designado, mejor conocido como el “Big Papi”, se ganó su puesto en el nicho de los inmortales al batear para .286, conectar 541 cuadrangulares e impulsar 1,718 carreras en 20 temporadas como jugador de los Mellizos de Minnesota y los Medias Rojas de Boston.
Contratado inicialmente por los Marineros de Seattle, Ortiz desembarcó en las Grandes Ligas con los Mellizos de Minnesota, una franquicia en la que se quedó seis años antes de recalar en los Medias Rojas.
La controvertida decisión de los Mellizos, que le dejaron libre en 2002, cambió la historia de los años 2000 y 2010 del béisbol estadounidense y abrió la gloriosa etapa del “Big Papi” en Boston.
Aparte de sus números generales, fueron sus hazañas en la postemporada con los Medias Rojas de Boston que lo colocaron en el sitial de los más grandes bateadores.
Ortiz fue parte vital del campeonato de Serie Mundial en 2004, cuando ese equipo completó “el regreso en la historia del deporte profesional” con una desventaja de un 0-3 ante los Yankees de Nueva York en la Serie de Campeonato de la Liga Americana y luego barrieron a los Cardenales de San Luis, rompiendo la llamada “maldición del Bambino”.
En ese año, ganó el premio al Jugador más Valioso (MVP) de la serie de campeonato cuando bateó de 31-12 (.387) con tres jonrones y 11 remolcadas en siete partidos.
Es el tercer jugador en la historia que logra entrar a Cooperstown habiendo agotado la mayor parte de sus turnos como bateador designado (84.2 por ciento), uniéndose a Edgar Martínez (71.4 por ciento) y Frank Thomas (56.4 por ciento).
También fue el tercer bate del equipo que ganó la Serie Mundial del 2007 al barrer a los Rockies de Colorado, siendo la clave del conjunto que venció en seis partidos a los Cardenales de San Luis en el 2013.
Su figura trasciende lo deportivo en Boston, donde se le recuerda, además de por su extraordinario rendimiento, por su personalidad, carisma y trabajo al servicio de la comunidad. INS
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