Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 6 dic (INS).- Hoy, más de 20 millones de venezolanos están convocados para participar en unos históricos comicios para elegir a los 277 diputados -66% más con respecto a la elección anterior- que conformarán la nueva Asamblea Nacional que regirá en el país sudamericano hasta el año 2026.
El incremento en la cantidad de representantes fue una de las solicitudes de la oposición moderada ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para lograr “un parlamento más plural y representativo, con base en el crecimiento de la densidad de población”.
De estos cargos, 144 serán escogidos por la modalidad lista (designados desde los partidos) y 133 por la modalidad nominal, es decir, por nombre y apellido.
Son 14 mil candidatos en total, quienes forman parte de 107 organizaciones con fines políticos: 30 nacionales, 53 de regionales, seis organizaciones indígenas nacionales y 18 indígenas regionales.
En esta oportunidad, los comicios contarán con 1,500 veedores nacionales junto a 200 representantes internacionales de 34 países, que han aceptado la invitación a participar como testigos del proceso electoral.
En la recta final de la campaña, el llamado a las urnas del chavismo arreció con una propuesta plebiscitaria del propio presidente.
Nicolás Maduro, con sus declaraciones, convirtió estas elecciones en unas de referéndum revocatorio a su mandato presidencial, al aseverar en varias oportunidades que si los partidos opositores ganan las elecciones parlamentarias, él abandonará la presidencia del país.
“Si vuelve a ganar la oposición, yo me voy de la presidencia. Si la oposición gana las elecciones, yo no me quedaré más”, sostuvo.
En las últimas parlamentarias, la oposición conquistó 112 (65,27%) de los escaños, obteniendo la primera victoria electoral de peso en 17 años. Por eso, desde el año 2015, ha controlado la mayoría de la Asamblea Nacional.
Sin embargo, la condición de desacato impuesta por el TSJ tras la juramentación de unos diputados del estado Amazonas, cuyos resultados eran investigados por presunto fraude, llevó a que el máximo tribunal asumiera varias de las funciones y decisiones concernientes al parlamento, situación que se mantuvo hasta hoy.
Mientras la oposición moderada se medirá en las urnas, 27 partidos del ala más radical de la derecha en el país decidieron no participar en este proceso electoral, por considerar que el gobierno “no ofrece garantías”.
El diputado opositor Juan Guaidó, líder de ese bloque del abstencionismo, anunció que realizará una supuesta “consulta popular”, donde se preguntará a los ciudadanos si rechazan las elecciones de este domingo y solicitan “a la comunidad internacional su desconocimiento”.
La denominada “consulta”, que no cuenta con el aval del Consejo Nacional Electoral (CNE) ni tendrá auditorías u observación internacional, consiste en una encuesta digital vía Facebook, WhatsApp, una aplicación y una página web, que está activa desde el 5 de diciembre y culminará el sábado 12 de diciembre “en las calles” del país.
Estos comicios, que han sido asumidos como un referéndum por Maduro, también pondrá a prueba el liderazgo de Guaidó, quizá de manera definitiva. De hecho, la víspera se difundieron informaciones sobre supuestas negociaciones a lo interno de la oposición para relevar al diputado, que se autoproclamó como «presidente interino» en enero de 2019.
El parlamentario, que contaba con el respaldo de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional para sustentar el “reconocimiento” de Estados Unidos y otros países, quedará sin ningún apoyo electoral porque su fracción decidió abstenerse.
Sin embargo, la renovación de los escaños con una oposición moderada, que llegará con votos a esos cargos, puede poner en jaque la continuidad de la gestión de Guaidó al frente de la derecha venezolana.
Cobró fuerza esta posibilidad cuando en días pasados la “enviada” del diputado ante el Reino Unido, Vanessa Neumann, anunciara su “dimisión” y declarara que “el futuro del liderazgo” de Guaidó “no está claro dentro de la oposición”.
Según Neumann, algunas figuras de la oposición desean “rotar el liderazgo”, pues “temen” que tras las elecciones parlamentarias, cuando el sector opositor liderado por Guaidó pierda el control de la Asamblea Nacional, los “patrocinadores internacionales” se replanteen el reconocimiento otorgado al opositor. INS
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