
Los comicios marcaron un nuevo derrotero en cuanto a la partidocracia. Inter News Service/Víctor R. Birriel
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 4 nov (INS).- Se abre la puerta a una nueva dimensión política en Puerto Rico con un gobierno verdaderamente compartido, no por el modelo bipartidista tradicional, sino por la amplia gama del espectro partidista-ideológico del país.
Un bipartidismo esmirriado en que ninguno de los dos principales toldos políticos alcanza ni siquiera el 33% de los votos (menos de una tercera parte de la voluntad del electorado), lo que quiere decir que 7 de cada 10 electores votó en contra de una y otra de las agrupaciones políticas que conformaban la partidocracia que imperó durante décadas, abre ahora un abanico de opciones en Puerto Rico con las cuales hay que contar políticamente muy en serio en lo adelante en este cuatrienio y tal vez consistentemente en el futuro.
Un nuevo incumbente a la gobernación sin un claro y absoluto mandato mayoritario de ni siquiera una tercera parte del electorado, será en este cuatrienio mediatizado por la fuerza política de los dirigentes de los partidos emergentes del Movimiento Victoria Ciudadana (MVS) con un 14.5% del voto en las urnas; del 7.1% para el Proyecto Dignidad y de 13.9% para el persistente Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que renace electoralmente como el Ave Fénix.
Además, por un Partido Popular Democrático (PPD) en la oposición con más del 31% del voto en las urnas y con mayoría en ambos cuerpos legislativos.
Sin embargo, lo que es de suma significación e importancia, una Legislatura con ocho escaños del PIP. del MD y del MVC, a los cuales ambos partidos de mayoría, PPD y PNP, tendrán que incluir participativamente para su agenda legislativa y para las elección de los nuevos presidentes de ambos cuerpos legislativos, por no tener mayoría absoluta.
La posibilidad del triunfo en la alcaldía de San Juan de Manuel Natal Albelo, candidato por el MVC, hasta ahora en la delantera con escaso margen, pero repuntando con una mayoría de los votos, en lo que en el argot del deporte hípico se denomina “un tajo”, es un elemento trascendente que trastoca el panorama político puertorriqueño y que no hubo encuesta ni análisis que considerara antes de los comicios.
Hay que sumar a este escenario político, un plebiscito incluido en las elecciones generales que es para todos los efectos prácticos inoficioso en el Congreso de Estados Unidos, por no ser vinculante a las esferas de poder en Washington y no tendrá trascendencia alguna allá, con un mandato mayoritario que se queda corto para una petición contundente de anexión que necesitaría un territorio hispánico y latinoamericano, con una indiscutible identidad propia y un vernáculo hispanoparlante y de escaso bilingüismo funcional.
Es así como pintan las cosas para este nuevo cuatrienio de gobierno que muchos describen como un nuevo Puerto Rico y, otros, como un nuevo despertar de concienciación ciudadana. INS
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