Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 16 jun (INS).- No todo está granjeado judicialmente con la determinación del Tribunal Supremo de Estados Unidos 6-3 en cuanto a que las leyes federales protegen a los empleados homosexuales y transgénero de la discriminación, puesto que no se han resuelto todavía algunas otros asuntos legales relacionados.
Uno de ellos es si el Supremo, de mayoría conservadora, ampliará la capacidad de las personas, las empresas y las instituciones a ampararse en las creencias religiosas para impugnar acciones del gobierno ampliando las leyes contra la discriminación por razones de orientación sexual o identidad de género.
Próximamente, los jueces decidirán la posibilidad de que si la ciudad de Filadelfia, del estado de Pensilvania, violó los derechos de libertad de expresión y religión de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos en la forma en que trató a una organización que forma parte de la arquidiócesis de la iglesia católica de la ciudad.
Esto, cuando prohibieron a los Servicios Sociales Católicos participar en un programa de cuidado de crianza por razón de que la organización censuró que las parejas del mismo sexo sirvieran como padres de crianza, en violación a las disposiciones de las políticas antidiscriminatorias gubernamentales de ese estado.
Una decisión a favor de los Servicios Sociales Católicos podría facilitar a empresas, personas e instituciones ampararse, igualmente, en creencias religiosas al buscar exenciones de leyes ampliamente aplicables, potencialmente incluso en casos de empleo.
Los Servicios Sociales Católicos le han pedido a la corte que revoque un fallo de la Corte Suprema de 1990 en el caso de la División de Empleo v. Smith, que limita esas exenciones para ampararse en creencias religiosas. Revertir ese fallo “abriría una panoplia completa de defensas religiosas”, dijo John Bursch, un abogado del conservador grupo legal cristiano Alliance Defending Freedom.
Incluso si el tribunal no lo hiciera, los empleadores aún pueden establecer defensas basadas en la religión bajo una ley federal de 1993, llamada Ley de Restauración de la Libertad Religiosa.
RG y GR Harris Funeral Homes Inc de Detroit, uno de los empleadores nombrados en los casos de discriminación que el Tribunal Supremo decidió el lunes, habían citado esa ley en su defensa después de que una exempleada transgénero, Aimee Stephens, demandara a la compañía.
La Corte Suprema no decidió los asuntos de la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa. El juez Neil Gorsuch, autor del fallo, escribió que “cómo estas doctrinas que protegen la libertad religiosa interactúan con el Título VII (la sección de la ley de derechos civiles en cuestión) son preguntas para casos futuros”.
Los empleadores pudieran muy bien hacer una reclamación de derechos religiosos después de un fallo de la Corte Suprema de 2014 que permitió que las compañías invoquen esa ley, dijo Caroline Mala Corbin, profesora de derecho constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Miami.
Más allá del tema de los derechos religiosos, está la cuestión de si otras leyes federales que prohíben la discriminación basada en el sexo, incluidas las que involucran prejuicios en la vivienda y la educación, deben interpretarse como que cubren la orientación sexual y la identidad de género.
La Corte Suprema en los últimos años ha enviado mensajes mixtos sobre la intersección entre los derechos de los homosexuales y religiosos.
Respaldó los derechos de los homosexuales en una serie de resoluciones que culminaron con la decisión de 2015 de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país. Pero también reforzó los derechos religiosos, incluso en el fallo de 2014, que permitía a los propietarios de empresas presentar objeciones religiosas contra el gobierno.
Los jueces en 2018 concedieron una victoria legal por motivos estrechos a un panadero de Colorado que rechazó en base a sus creencias cristianas hacer un pastel de bodas para una pareja gay, pero no llegó a establecer un precedente importante que permitiera a las personas reclamar exenciones religiosas de las leyes contra la discriminación.
El protagonista judicial de esos casos fue el juez conservador Anthony Kennedy, quien se retiró en 2018. El presidente Donald Trump nombró a Brett Kavanaugh para reemplazarlo. Kennedy escribió el fallo del matrimonio homosexual, uniéndose a los liberales de la corte, pero se unió a sus compañeros conservadores en las decisiones de derechos religiosos y del panadero.
Kavanaugh, como Gorsuch, ha mostrado simpatía por los reclamos de libertad religiosa. Kavanaugh disintió en el fallo del lunes. INS
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