
Padre Pedro Ortiz durante la Misa Verde ceñlebrada en Caguas. Inter News Service
Por Miriam Matos Díaz/Especial Inter News Service
Caguas, 4 oct (INS).- Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de la Parroquia San Pablo Apóstol del barrio Tomás de Castro en Caguas se unen a la clausura mundial sobre la protección del medio ambiente y la ecología integral que ha pedido el Papa León XIV, y que concluyó este domingo, 4 de octubre, con la Festividad litúrgica de san Francisco de Asís.
Durante la experiencia eucarística, además de los importantes signos litúrgicos que centraron la atención y reflexión de la gente, en su predicación el padre Pedro Ortiz invitó a revisar la conciencia y la manera de vivir, además de la manera de ser Iglesia y la responsabilidad con la creación y con los demás, especialmente los empobrecidos de las comunidades.
El sacerdote llamó la atención sobre una “sociedad marcada por el consumismo, donde muchas veces queremos tener más de lo que realmente necesitamos y terminamos olvidando el valor de lo sencillo: compartir una mesa, vivir en comunidad, cuidar nuestros recursos y reconocer las verdaderas necesidades de quienes nos rodean”.
Denunció las nefastas actitudes de “tantos cristianos que viven aferrados al poder con una mentalidad empresarial que mancilla las conciencias y nos impulsa a destruir el ecosistema”.
Tomando como inspiración el pensamiento de San Francisco de Asís, en una paráfrasis nos recuerda que “debemos comenzar por hacer lo necesario, continuar haciendo lo posible y descubrir que, trabajando juntos y con perseverancia, podemos llegar a realizar aquello que parecía imposible”.
De igual manera, hace un llamado fuerte a la Iglesia. Nos invita a preguntarnos: “¿Dónde estamos sentados en la mesa social de nuestro país ? ¿Con quién compartimos la mesa? ¿Desde qué lugar teológico estamos anunciando el Evangelio? La Iglesia no debe acomodarse junto al poder o los intereses particulares, sino caminar junto a quienes sufren, los pobres, los enfermos, los olvidados y las comunidades que necesitan acompañamiento”.
Invito a reflexionar sobre el daño social y cristiano de “sentarse en la mesa equivocada, con la gente equivocada, comiendo la comida equivocada”.
También, en un recorrido a través de la parábola de los viñadores, nos recuerda que Dios nos ha confiado una viña para cuidarla y producir buenos frutos. “No somos dueños absolutos de la creación; somos responsables de protegerla. Y esa creación incluye la naturaleza, el agua, la tierra, nuestros recursos, pero también al ser humano y su dignidad”.

El encuentro religioso al aire libre estuvo sumamente concurrido. Inter News Service
Por eso su mensaje sobre el cuidado de los acuíferos, la “zona del Karso” y los “acueductos comunitarios” en el país no quedan separados del Evangelio. Todo forma parte de una misma responsabilidad: cuidar la casa común y defender aquello que sostiene la vida de nuestras comunidades”.
Subrayó que en el caso de la zona del karso provee en un 20 a 27 % del agua que usa el país y denunció el daño que quieren hacer a esas áreas.
El Padre Pedro deja un llamado “a salir de la comodidad. La fe no puede quedarse solamente dentro del templo. Cristo tiene que caminar hacia las comunidades, hacia quienes sufren y hacia las situaciones donde la vida y la dignidad necesitan ser defendidas”.
En palabras sencillas, su mensaje nos pregunta: ¿Estamos cuidando verdaderamente la viña que Dios puso en nuestras manos, o simplemente estamos como meros observadores mientras otros deciden qué hacer con ella?
“Les invito a que juntos anunciemos la vida y denunciemos la destrucción ecológica integrándonos a las luchas sociales en defensa de la creación”, concluyó.
La respuesta comienza al estilo de San Francisco de Asís, “haciendo lo necesario, buscando hacer lo posible y teniendo fe para trabajar juntos por aquello que hoy pudiera parecernos imposible”.INS
ndc
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