
Los ejecutivos hoteleros David Llibre, Aguie Lendor y Simón Suárez. Inter News Service
Santo Domingo, 26 sep (INS). – La Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) considera que atraer a 20 millones de visitantes a un destino turístico en constante crecimiento, como lo es la República Dominicana, es una tarea que requerirá de grandes inversiones para mantener variada la oferta de esta industria.
Indicó que también implica desarrollar nuevos polos y, sobre todo, construir nuevos complejos hoteleros y actualizar los ya existentes.
Explicó que el sector ha logrado el dinamismo interno y el posicionamiento internacional que permitirían captar esa meta de visitantes en el futuro, pero, para ello, necesita mantener las exenciones fiscales dentro del actual escenario de reformas.
La entidad estima que, si se eliminara el Consejo de Fomento Turístico (Confotur), organismo responsable de gestionar los proyectos de inversión que aplican a la Ley 158-01 sobre Fomento al Desarrollo Turístico, la inversión extranjera directa en el sector podría caer hasta en un 50%. Esto significaría 7,000 millones de dólares menos en ingresos por divisas provenientes de ese renglón de la economía nacional.
La observación la hicieron los directivos de esa institución, David Llibre, Simón Suárez y Aguie Lendor basada en un análisis de las medidas que implementaría el Gobierno dominicano con la propuesta de reforma fiscal depositada en el Congreso Nacional.
En palabras del ministro de Hacienda, José Manuel -Jochi- Vicente, el Poder Ejecutivo tiene un proyecto de reforma fiscal bastante completa en la que propone eliminar algunos incentivos, equilibrar la balanza del pago de los impuestos, llevando a los consumidores, industrias, empresas y sectores especiales a que colaboren con los más de 110,000 millones de pesos que requiere el fisco para mejorar sus finanzas.
«Coincidimos en la necesidad que tiene el Gobierno de desarrollar los bienes, los servicios y la infraestructura para la cual necesita la reforma, pero entendemos que, eliminando la ley de competitividad del sector, le restamos a los ingresos del Estado», dijo David Llibre el presidente de Asonahores.
Declararon al medio local Diario Libre que una caída en la financiación externa hotelera se traduciría en un descenso en la oferta de habitaciones para que los turistas pernocten en el país, lo que podría reducir hasta en un 30% la llegada de excursionistas.
Además, si el capital foráneo deja de fluir, alrededor de 780 millones de dólares en recaudaciones estatales se verían comprometidos y, a largo plazo, se reduciría el Producto Interno Bruto (PIB) nominal del sector en 4,000 millones de dólares.
Simón Suárez, pasado presidente del gremio, recordó que Puerto Plata (región Norte) es un ejemplo de cómo el desarrollo de un polo turístico se puede paralizar por la falta de incentivos. Dijo que esa provincia recibía hasta el 34% del total de turistas extranjeros en el 1996, y pasó a solo 5% en el 2023.
«El desmonte del posicionamiento de Puerto Plata fue tan acelerado hacia abajo, que no ha sido posible revertirlo todavía», señaló, indicando que esa localidad ya figura dentro de los destinos en los que se aplica la ley de incentivos, pero que le costará mucho volver a recuperar su protagonismo como polo turístico.
Los ejecutivos hoteleros entienden que, en su momento, esta provincia fue considerada como un destino «maduro», razón por la cual se le quitaron las exenciones.
Esto, apuntaron, en vez de mantener el desarrollo del sector en la demarcación, lo desaceleró en comparación con otros destinos en el país, que sí resultaron ser más atractivos por las exenciones fiscales con las que contaba.
Usualmente, se habla del sector turístico como una actividad económica madura, que puede continuar su crecimiento sin ayuda de beneficios fiscales. Sin embargo, Suárez entiende que este concepto aplica a las industrias o a la agricultura, pero no al turismo, por la naturaleza de este segmento productivo.
Los hoteleros insisten en un plan de ordenamiento territorial que garantice el crecimiento regulado de los hoteles en el país para evitar que se desarrollen infraestructuras sin tomar en cuenta el impacto que tendrían en las comunidades y en los recursos naturales de la zona en la que se encuentran.
Este plan pondría en regla aspectos como la altura que debe tener un hotel según la densidad del área, así como el manejo del agua, la electricidad, la recogida de basura, el transporte, la seguridad de la zona, entre otros factores.
«Hay proyectos que ya se están deteniendo, o que no han tomado una decisión de si van a invertir o no», subrayó la vicepresidenta de Asonahores, Aguie Lendor, quien aseguró que un programa nuevo puede durar hasta cuatro años desde su sometimiento, hasta su entrada en operación.
Manifestó que la crisis que afrontó el país en el sector en el 2019 y la pandemia Covid-19 en el 2020 han ralentizado el crecimiento de nuevos proyectos en los últimos cinco años, perdiendo competitividad frente a destinos como Quintana Roo, en México, que ha mantenido un crecimiento de 5% anual. INS
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