P. Rico-Aniversario de la bandera que nos representa como pueblo (Opinión)

Por Eduardo Villanueva Muñoz

San Juan, 22 dic (INS).- Betances —parafraseándolo—, con urgencia visionaria e impaciencia histórica, le expresó a Antonio Velez Alvarado , que lo necesario , lo pertinente, era obtener la independencia de Puerto Rico, luego hasta un trapo blanco podía ser la bandera de Puerto Rico.

Sin embargo , se adoptó un 22 de diciembre de 1895, en Nueva York, por cubanos y puertorriqueños, la bandera de Cuba con los colores invertidos, rojo, blanco y azul. El cielo azul, el blanco de la esperanza de la libertad y el rojo de la sangre que en el siglo XlX y XX, habría que derramar para obtener nuestra libertad.

Ya estamos en el siglo XXI y eso aun no ha ocurrido, aun somos colonia de los Estados Unidos de Norte America. Sin embargo, la bandera que ideó Velez Alvarado, que recomendó Pachin Marin, Besosa y Terreforte, ha sido blasón nuestro para resistir como lo hizo Aguila Blanca, cuando ocurrió la invasión de EEUU a Puerto Rico. Nos identificó en la batalla del Asomante en Aibonito. Motivó a nuestros Delegados, para que De Diego, desde la Camara de Delegados, defendiera la ciudadania puertorriqueña frente a la imposición de la “americana” e incluso de la celestial, como afirmó.

Esa bandera , con la estrella en el centro de fondo azul celeste, nos sirvió de escudo de identidad en los juegos centroamericanos en la década del treinta del siglo pasado. Fue la que en su defensa, produjo el primer mártir, en la década del treinta, en la lucha por la independencia, el joven Manuel Suárez Díaz. Fue esa bandera la que Dominga Becerril, en medio de la balacera de la Masacre de Ponce, arriesgó su vida para levantarla del suelo ensangrentada, porque el Maestro —don Pedro Albizu Campos— le enseñó que la bandera siempre tenía que lucir erguida.

Esa bandera fue la que enarboló en Jayuya, doña Blanca Canales, cuando proclamó la segunda República de Puerto Rico en 1950. Esa misma bandera llevó como escudo Lolita Lebrón cuando ella y tres caballeros de la raza, como los llamó don Pedro, atacaron el Congreso de EEUU, demandando libertad para Puerto Rico.

Lolita disparó al techo afirmando: “Yo no vine aquí a matar, yo vine a ofrendar mi vida por la libertad de mi patria”.

Es la bandera que casi se arranca de la camiseta Carlos Arroyo cuando nuestra Selección Nacional de Baloncesto le ganó al llamado “dream team” de EEUU. Es la bandera que enarbola Adriana Diaz, campeona de tenis de mesa y de gentileza en el triunfo, cada vez que gana.

Son tantos momentos sublimes e históricos en los cuales esa bandera nos representa y nos ha representado, que vale decir que no es un trapo blanco, que su rojo, blanco y azul representan, como en los tiempos de la revolución francesa, nuestra lucha más que centenaria por libertad, igualdad y fraternidad, para defender nuestro derecho a ser nación, a ser puertorriqueños, a seguir siéndolos con dignidad valor y entrega total. Desde la trinchera que sea, honremos el día de nuestra bandera.INS

ev/ndc

* El autor, Eduardo Villanueva Muñoz, es presidente del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico y presidió Colegio de Abogados de Puerto Rico.