
Haitianos dando respaldo a la construcción del canal de desvío de las aguas del río Masacre. Inter News Service
Santo Domingo, 20 sep (INS).- El ministro haitiano de Agricultura, Bredy Charlot, daría la razón al presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, en un documento estatal, en el que especifica que es inapropiada la construcción del canal en el río Masacre por parte de los haitianos, según la publicación del medio Gazette Haití.
Mientras, especialistas del Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y de Desarrollo de la República de esa nación advirtieron que no es recomendable continuar esos trabajos en razón de que perjudicaría a la República Dominicana.
La versión de Gazette Haïti, reseñada por la prensa local, explica que «actualmente las autoridades dominicanas están en posesión de un documento estatal filtrado en el que el gobierno, a través del Ministerio de Agricultura, habría coincidido con el presidente Luis Abinader sobre sus preocupaciones acerca de la construcción de un canal en el río Masacre”.
De acuerdo con la documentación, hasta ahora considerada secreta, “la construcción del canal en el río Masacre por parte de los haitianos, es inapropiada”.
El escrito indica que el director de la Fundación Zile, el ex ministro haitiano Edwin Paraison, fue quien hizo sus revelaciones este martes 19 de septiembre de 2023 en el programa «Le Rendez-Vous avec Volcy Assad».
«Según dijo (Paraison), este documento estatal fue entregado a funcionarios dominicanos mientras se encontraba en etapa de finalización. Al hacerlo, Luis Abinader tiene fuertes argumentos en sus manos para detener la construcción del canal», cita Gazette Haïti.
Atribuye a Paraison haber declarado que “el propio Ariel Henry declaró a Abinader que no apoya la construcción del canal y que son acciones de sus adversarios que están tomando este asunto en sus propias manos para enemistarle con República Dominicana».
Precisa que el ex diplomático dijo que el 27 de mayo de 2021, antes del asesinato del presidente Jovenel Moïse, “Haití y la República Dominicana habían firmado una declaración conjunta mediante la cual las autoridades dominicanas admitían que la construcción del canal no representaba ningún peligro para los dos países. Pero ocho días después expresarían, mediante nota diplomática, otras reservas».
La Gazzette Haïti manifestó que «lamentablemente, el gobierno (haitiano) nunca reaccionó hasta que surgió este conflicto».
El levantamiento de la polémica obra en la zona fronteriza de Dajabón (región noroeste dominicana), con el objetivo de apartar las aguas del citado cauce hacia el territorio haitiano, llevó al gobierno dominicano a cerrar la frontera con Haití por tierra, aire y mar, medida que ha recibido el respaldo del empresariado nacional, los líderes políticos opositores, movimientos cívicos y patrióticos, así como la mayoría de la población.
La decisión del gobernante Luis Abinader ha paralizado el mercado binacional que funciona dos veces a la semana en cuatro puntos fronterizos donde esos extranjeros se abastecen de alimentos y otros productos nacionales.
La separación de la afluente del Masacre es una iniciativa financiada por empresarios a través de una empresa cubana y refrendada por líderes haitianos que piden la destitución del primer ministro Ariel Henry, movimiento al que se han unido los jefes de las pandillas que han propiciado la escalada de violencia y la inseguridad en el vecino pueblo que comparte la isla Hispaniola con la República Dominicana.
Por otro lado, especialistas del Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y de Desarrollo de la República de Haití reconocieron que no es recomendable continuar esos trabajos debido a que a partir de los datos geotécnicos e hidrológicos perjudicaría a la República Dominicana.
La alerta se encuentra en el documento oficial del gobierno de Haití, titulado «Trabajos de construcción de una toma de agua en el río Masacre con fines de riego», que fue obtenido por el periódico digital local Acento con una fuente relacionada con la diplomacia.
«Se ponen de relieve importantes carencias con importantes consecuencias a nivel humano, económico y diplomático», precisan los especialistas de Haití.
Los técnicos enumeran tres problemas que presenta el levantamiento del canal:
1-La llanura baja de Maribaroux es una zona inundable y sin drenaje. Durante la temporada seca (enero a abril), con un caudal movilizable de 1.5 a 2 metros cúbicos por segundo, el funcionamiento por gravedad del sistema presenta ciertas garantías. Pero durante los períodos de grandes crecidas, cuando el río puede fluir entre 400 y 500 metros cuadrados por segundo, es de esperar una catástrofe en esta llanura (devastación de plantaciones y casas, pérdida de animales y vidas humanas).
2-El lugar identificado, al estar situado en un meandro, está expuesto al riesgo de inundaciones muy turbulentas que debilitarían la estructura de toma, con todas las consecuencias para las zonas situadas aguas abajo.
3-El riego es muy problemático. Requiere de una obra de elevación (umbral de desvío), dado que el río se encuentra a un nivel inferior. La construcción del umbral hace referencia al artículo 10 del Tratado de Paz, Amistad y Arbitraje del 20 de febrero de 1929, entre la República de Haití y la República Dominicana: «… las dos Altas Partes contratantes se comprometen a no realizar ni consentir ninguna obra que pueda cambiar el curso natural de estas aguas, o alterar el flujo de sus fuentes…».
Los expertos también reconocen que la edificación del umbral perjudicaría las actividades hidroagrícolas del lado dominicano, «aunque solo sea durante las obras».
En el documento se ofrecen 4 alternativas a los agricultores haitianos: 1-Estaciones de bombeos que trabajen con energía solar; 2-Riego por bombeo sobre el Río Masacre; 3-Explotación del río Gens Nantes; Riego desde aguas arriba del puente de Dajabón.
Sobre el punto 4, explican que se trata de un proyecto binacional conjunto que fue objeto de un estudio de 1982 que, lamentablemente, no se hizo.
«Se trata de la construcción de un desvío sobre el río Masacre, con un umbral que conducirá un caudal de 2 metros cúbicos por segundo, que daría servicio a los terrenos ubicados tanto en la República de Haití como en la República Dominicana. La materialización del proyecto presenta ciertas limitaciones debido a la urbanización actual de buena parte del recorrido», dice.
Resalta que ese patrón existe en la historia del uso de vías navegables binacionales. Pone como ejemplo la explotación del río Pedernales (región suroeste), que se diseñó sobre la construcción de un umbral divisorio que reparte el caudal la partes iguales entre An-a-Pitre y Pedernales. INS
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