
Pablo Milanés y Silvio Rodríguez en los tiempos de mayor relación creativa, en una foto que figura en el libro “Te doy una canción”, lanzado en 2006. Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
«Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos,
nos lo ha podrido el enemigo,
degollaron su alma en nuestras manos…»
Silvio Rodríguez (canción «Llover sobre mojado»)
San Juan, 26 nov (INS).- A veces resulta sumamente difícil la persistencia. Porque como dice Silvio Rodríguez, es «absurdo suponer que el paraíso es solo la igualdad, las buenas leyes. El sueño se hace a mano y sin permiso, arando el porvenir con viejos bueyes».
Compositores extraordinarios y exponentes de poesía musical, para algunos de los cuales su pasado les conquistó nueva fama, parafraseando al cantautor cubano, alguna vez se descarriaron de su legendaria trayectoria que le dio gloria y pasaron por alto esa realidad dura, pero innegable, a pesar de ser una gran verdad.
La realidad de la ruta revolucionaria que ha tomado Cuba no ha sido fácil y muchas veces ha requerido arar el porvenir con viejos bueyes y sin permiso de lo que dictan los designios de los poderes internacionales preponderantes.
No dejarse podrir por las ideas inculcadas por el enemigo y que están sustentadas en espejismos y ofuscaciones de conceptos de fantasiosa libertad, fuera de realidades concretas, es fundamental para no apartarse de esa trayectoria aguerrida de los que se han propuesto ser verdaderamente libres. Rehuir de la vanidad que la fama oculta como una trampa para los famosos que caen fácilmente en ellas, seducidos por ideas fantasiosas y rimbombantes que el tiempo marchitaría con su cruda realidad.
Sin mencionarlo por su nombre, Silvio Rodríguez hizo referencia en una canción suya a su viejo amigo y compatriota Pablo Milanés, recientemente fallecido en España.
La canción se titula «Llover sobre mojado». Porque la contrarrevolución cubana se pasa, según sugiere Silvio Rodríguez, lloviendo sobre mojado con trilladas retóricas incubadas en matrices informáticas del extranjero dirigidas a destruir el legado de la revolución cubana. Trilladas retóricas que Pablo Milanés repitió en entrevistas de prensa durante los últimos años de su vida, cual renegado de lo que defendió con pasión por muchos años como cantautor en los que ambos eran buenos amigos.
La amistad entre Silvio y Pablo quedó rota por diferencias diametrales sobre lo que debiera ser el futuro de Cuba. INS
rsm/
Inter News Service Agencia de Noticias