
Eric Jean-Baptiste, excandidato presidencial haitiano asesinado a balazos en la noche del viernes. Inter News Service
Santo Domingo, 29 oct (INS).- El excandidato a la presidencia de Haití Eric Jean-Baptiste fue asesinado a balazos en la noche del viernes junto a un guardaespaldas en la carretera que conduce a su domicilio en Laboule 12, una zona del vecino país dominada por las bandas criminales.
Según detalla el periódico haitiano Le Nouvelliste, citado por los medios dominicanos, la noticia fue confirmada por un vocero del Rally de los Demócratas Nacionales Progresistas (RDNP), organización política a la que pertenecía el dirigente político.
Sujetos fuertemente armados dispararon al vehículo en el que éste se desplazaba, abandonando de inmediato el lugar. Baptiste fue llevado al hospital, pero no sobrevivió, dijo el vocero entre lágrimas.
Laboule 12, un próspero distrito de Pétion-Ville, ha sido escenario de crímenes violentos, asesinatos y secuestros durante varios meses.
Esta zona está controlada por la banda liderada por Carlo Petit-Homme, alias Ti Makak, quien mantiene en zozobra a los ciudadanos del lugar.
Éric Jean Baptiste ya había escapado de un intento de asesinato el 1 de octubre de 2018. En ese momento, llevaba a sus tres hijos a la escuela cuando su automóvil fue blanco de varios proyectiles de origen desconocido en Carrefour Feuilles.
El primer ministro de Haití, Ariel Henry, expresó su conmoción por la noticia y condenó el crimen. Asimismo, describió a la víctima como un “político moderado comprometido con el cambio”.
El periódico Le Nouvellist señala que el político asesinado se distinguió “como favorecedor” a través de la Fundación que lleva su nombre. También ayudó a escuelas, universidades y gente común.
Haití vive actualmente una de sus peores crisis. La nación, prácticamente dominada por las bandas, registra diariamente decenas de secuestros, violaciones y zaqueos, situación que se ha agravado desde el asesinato el pasado año del presidente Jovenel Moise en su residencia de Puerto Príncipe a cargo de sicarios sudamericanos.
El país más pobre de América Latina se enfrenta a una crisis socio política, económica, de seguridad y sanitaria sin precedentes, marcada por una inflación galopante y una persistente escasez de combustible, agudizada por un brote de cólera surgido en algunas de las barriadas más deprimidas del país más pobre del continente.
Las manifestaciones se han multiplicado por todo el territorio después de que Ariel Henry anunciara, por segunda vez en menos de un año, el aumento de los precios de los derivados del petróleo con el argumento de que así podrían estar disponibles en las estaciones de servicio.
Las actividades cotidianas en las principales vías del área metropolitana de Puerto Príncipe están prácticamente paralizadas. Muy pocos comercios e instituciones públicas y privadas han abierto sus puertas y el transporte público se limita a unas cuantas furgonetas, lo que obliga a las personas a caminar por calles repletas de basura. INS
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