
Manifestantes frente a La Fortaleza, sede del ejecutivo. Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 29 oct (INS).- Gobernar es dirigir, trazar rumbos al país que se gobierna, no circunscribir su gestión en el cargo a una cotidianidad de mera administración, que parece ser lo que caracteriza la gobernación en Puerto Rico en los últimos años.
Ha habido administradores durante los últimos años en Puerto Rico, pero hemos carecido de gobernantes. Ha faltado en el país líderes, dirigentes capaces en el Palacio de Santa Catalina, en La Fortaleza, en el Viejo San Juan.
Puerto Rico necesita ser gobernado con mano firme y decidida en los actuales momentos de crisis. De debacle en su acervo infraestructural, en su fisco y en su economía. Urge reinventarnos para retomar la senda de progreso que descaminamos.
Sobran los meros burócratas administradores del gobierno en la dirección del Poder Ejecutivo. Hace falta la ejecutoria de un gobernante que trace un rumbo político al país, en la necesidad de un nuevo paradigma económico de futuro.
No se necesita mucho talento ni gran liderazgo para administrar un desmirriado sistema colonial de gobierno venido a menos y en bancarrota. En fin, un sistema colonial en crisis. Lo que necesita Puerto Rico es un dirigente en la gobernación que encamine al país hacia nuevos horizontes de progreso y desarrollo.
Administrar más de lo mismo que hemos tenido durante la presente crisis, poniendo parches políticos y económicos por aquí y por allá para subsanar los episodios nacionales de debacles y situaciones de deterioro a todo lo largo y ancho del país en medio de un retraso gubernativo generalizado que nos sumerge en la obsolescencia, el deterioro y el desgaste, aboca a pueblo de Puerto Rico a la desesperanza, el desasosiego y la incertidumbre. Deja al país sin un rayo de esperanza, sin ver un asomo de luz al final de un túnel de oscuridad.
Gobernar no es pensar únicamente en la conveniencia electoralista a corto plazo durante cuatrienios tras cuatrienios. Es visualizar al país en una perspectiva de mediano y largo plazo; con visión de futuro.
Esto es únicamente posible bajo el liderazgo de un líder o lideresa en el Poder Ejecutivo, con talante de hombre o mujer de Estado, no de quien ejerce su mandato con visión de un politicastro de carrera, apegado principalmente al clientelismo y padrinazgo político en la gobernación, con la encomienda de anidar por el mayor tiempo posible a una colectividad política en el poder de la administración gubernativa. INS
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