P. Rico-Crisis energética impide sustentar clima favorable de nuevas inversiones de capitales y deteriora calidad de vida de los puertorriqueños (análisis)

Por Rafael Santiago

San Juan, 27 oct (INS).- La crisis energética de su sistema de electrificación en Puerto Rico impide sustentar un clima favorable a las inversiones de nuevos capitales, y deteriora la calidad de vida ciudadana, con lo cual se dinamiza la fuga migratoria hacia Estados Unidos.

Es lo que concluyen gran parte de los economistas y la mayoría de los puertorriqueños en sus observaciones de la situación imperante en el país, por lo cual encontrar una solución a la crisis energética de Puerto Rico no puede prolongarse por mucho tiempo más, es el aserto que domina la opinión pública.

Se estima que, para antes de mediado del próximo año 2023, la población de Puerto Rico se reduzca a unos tres millones o poco menos y que la edad promedio de los puertorriqueños en la isla sea de 45 años y su población femenina alcance el 53%.

Sorprende que lo que no ocasionó la pandemia de Covid-19 en Puerto Rico, una considerable emigración para escapar de la grave situación sanitaria, puesto que no había lugar seguro a donde escapar, lo ocasionará la crisis con el sistema y redes de electrificación isleños.

Permitir que la crisis energética junte durante un tiempo prolongado los dos factores de fuga migratoria por un lado, para escapar del deterioro en la calidad de vida, y la insostenibilidad de un clima favorable de inversiones de nuevos capitales que aúpen la economía, sería la evidencia más crasa del desgobierno en Puerto Rico.

Ambos factores adversos concomitantes de la crisis energética constituyen un cóctel venenoso y sumamente dañino para la economía del país. Trabajar afanosamente para erradicar la crisis del sistema de energía eléctrica es en estos momentos una prioridad inaplazable de primer orden, iniciativa que recibirá, sin duda, el concurso y los aplausos de todo el país, sin diferencias partidarias.

El sistema y la red de electrificación de Puerto Rico tiene que reconstruirse y modernizarse para estar con el avance de la modernidad, y hacer que nuestra economía sea competente en un clima económico internacional globalizado y sumamente competitivo. En ello existe opinión consensuada.

Sobra la politiquería de únicamente procurar conveniencias electoreras en toda gestión gubernativa y en eso no hay desavenencia alguna. Es opinión generalizada que hace falta emprender tareas políticas de Estado mediante gestiones de gran envergadura que sustenten la durabilidad del progreso nacional isleño.

No cabe duda de que el futuro de Puerto Rico está en las manos hoy de todos los puertorriqueños, cada cual desde su posición en la sociedad haciendo lo suyo. Ese parece ser el grito de lucha que nace desde las entrañas de la sociedad puertorriqueña. INS

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