San Juan, 24 oct (INS).- El arzobispo de San Juan, Roberto Octavio González Nieves, hizo hoy un llamado a terminar con el drama de los inmigrantes. En una carta pastoral, el prelado dijo que “el gemido que llega a Dios nos interpela a humanizar las leyes de inmigración: no más inmigrantes muertos, abandonados, engañados y traumatizados”.
Agregó que “nuestros corazones no pueden estar más que adoloridos con las tan frecuentes noticias, audios y visuales del drama que viven nuestros hermanos y hermanas vecinos de la República Dominicana y Haití, que arriesgan sus vidas en su travesía hacia nuestras tierras”.
Recordó que el pasado martes, “más de un centenar de seres humanos fueron abandonados a su suerte en la desierta Isla de Mona: 104 personas, entre ellas, 68 mujeres, tres de ellas embarazadas, ocho menores de edad, 39 hombres haitianos y dos dominicanos”.
También, que cinco mujeres haitianas perdieron sus vidas el pasado jueves 28 de julio mientras viajaban en una embarcación cercana a las peligrosas playas del islote Desecheo rumbo a Puerto Rico. De igual manera recordamos la tragedia del pasado 12 de mayo en la que también fallecieron 11 mujeres haitianas en situaciones similares.
“Estos hermanos y hermanas dominicanos y haitianos son primeramente víctimas de organizaciones criminales y contrabandistas que se dedican a exponer vidas humanas en viajes peligrosos y embarcaciones inadecuadas y sobrecargadas. En algunas ocasiones lanzan a personas al agua, en otras los abandonan en la Isla de Mona y en otras, los lanzan al mar ya cercanos a nuestras playas”, apuntó.
Añadió que “por encima de todo, son víctimas de injusticias sociales que se suelen experimentar en países pobres y con poco desarrollo. Por ejemplo, en Haití se es víctima de enormes desigualdades, pobreza, corrupción, y de la falta de paz, transparencia, de estabilidad gubernamental, inseguridad y tráfico de inmigrantes que son males que originan otros grandes males, y que, en un grado u otro, golpean a muchos gobiernos del mundo, incluyendo al nuestro de Puerto Rico”.
“En la arquidiócesis de San Juan contamos con un grupo de sacerdotes haitianos y boricuas que acogen a estos hermanos y hermanas para garantizarles sus derechos a una vida digna. En medio nuestro y ante un número notable de hermanos sacerdotes haitianos que evangelizan en nuestra iglesia arquidiocesana a favor de estos inmigrantes: padres Olin Pierre, Jean Rolex, Jocelyn Antoine y Patrick Celestin. También agradecemos a los religiosos y religiosas haitianos en medio nuestro”, destacó.
Asimismo, agradeció la labor del líder haitiano Leonardo Profil. “Todos ellos reflejan el rostro fraterno y solidarizaría de Cristo de la cual la iglesia promotora activa. Invito a nuestro pueblo a solidarizarse con estos inmigrantes sin estatus migratorio regular”.
Finalmente, señaló que “hay una diaconía que realizar con ellos y en ellas. La Iglesia Católica debe estar siempre atenta a ellos para darles de comer, insistir para se les trate caritativa y justamente, velar por su salud y bienestar. Si como Iglesia no hacemos esto, hemos zozobrado malamente la barca de la iglesia y en peor forma que lo han hecho zozobrar estos delincuentes en la Isla de Mona”. INS
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