
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 4 oct (INS).- El concepto de eficiencia energética hace referencia a la capacidad para obtener los mejores resultados en cualquier actividad, empleando la menor cantidad posible de recursos energéticos. Nos permite reducir el consumo de cualquier tipo de energía y los posibles impactos ambientales asociados a ella.
Todavía los paneles solares con mayor eficiencia convierten en electricidad únicamente un 22% de la energía solar. Hay mucho por desarrollar de aprovechamiento energético de los paneles fotovoltaicos, por lo que se sigue trabajando en ello. De modo que para una producción intensa y masiva de electricidad para electrificar amplias zonas, pueblos o ciudades se requieren de extensos parques de energía fotovoltaica, que requieren grandes extensiones de terreno. Para la energía solar se visualiza el concepto de mini redes eléctricas fotovoltaicas.
La energía fotovoltaica se ha idealizado mucho en Puerto Rico por ambientalistas y otros sectores de la ciudadanía, aunque no deja de ser una alternativa energética que podría ser funcional en una limitada escala nacional.
La intensidad energética mundial de la energía primaria -un importante indicador de la intensidad del uso de la energía en la actividad económica mundial- debe tener una mejora anual del 3% en promedio hasta el 2030 para que haya un desarrollo energético óptimo, según estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Las economías emergentes en Asia central, meridional, oriental y sudoriental tuvieron un rápido incremento en la actividad económica, pero el aumento del suministro de energía se vio mitigado por mejoras significativas en la eficiencia energética, lo que tuvo como resultado mejoras sólidas y continuas en la intensidad energética.
Entre 2010 y 2018, la intensidad energética en Asia sudoriental creció un 3.1%. Las tasas más bajas de mejora de la intensidad energética se registraron en Asia occidental, el norte de África, América Latina y el Caribe (0.8%) y en África al sur del Sahara (1.4%).
Mediante el uso de diferentes métricas para medir la intensidad en sectores individuales, la tasa de mejora en la intensidad energética se redujo, en comparación con el período 1990-2010, en todos los sectores, excepto el transporte, donde los estándares de eficiencia del combustible impulsaron mejoras en la intensidad energética.
Los flujos financieros públicos internacionales destinados a los países en desarrollo en apoyo de la energía limpia ascendieron a 14 mil millones de dólares en 2018, lo que representa una disminución del 35% en comparación con la cifra récord de 21,900 millones de dólares alcanzada el año anterior. Sin embargo, la tendencia general en los flujos financieros públicos ha sido positiva a lo largo de la década, ya que se triplicó durante el período 2010-18, si se la considera una media quinquenal móvil.
Esta tendencia, sin embargo, enmascara algunas discrepancias distributivas importantes, ya que los compromisos financieros se concentran en algunos pocos países y, por lo tanto, no llegan a muchos de los países que más necesitan el apoyo internacional.
Los 46 países menos adelantados recibieron solo un 20% de los flujos financieros públicos durante el período 2010-18 y un total de 2,800 millones de dólares en 2018: el mismo nivel que en 2017, pero menor que en 2016 y 2015.
Es necesario ampliar aún más los flujos financieros internacionales y dirigirlos progresivamente hacia aquellos países que están más rezagados.
“En el camino mundial hacia el logro de cero emisiones netas para 2050, podemos alcanzar metas claves en materia de energía sostenible para 2030, a medida que ampliemos el acceso a las energías renovables en todos los sectores y aumentemos la eficiencia energética”, manifestó el doctor Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Según él, “es esencial realizar mayores esfuerzos para movilizar y ampliar la inversión, para garantizar que el progreso en materia de acceso a la energía eléctrica continúe en las economías en desarrollo”.
Puerto Rico, a pesar de ser posesión colonial de la potencia mundial de mayor desarrollo económico, puede considerarse parte de las economías globales en desarrollo, puesto que no ha llegado todavía a los niveles de una economía totalmente desarrollada a nivel mundial, y menos aún en el área energética de su sistema de electrificación. INS
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