P. Rico-Resetear el cerebro y la mentalidad de la colectividad para enfrentar las realidades cambiantes del presente y del futuro

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 1 oct (INS).- La mayor parte de las veces, las personas, así como las sociedades en su conjunto, encuentran grandes dificultades para enfrentar las nuevas realidades cambiantes que presenta el presente y lo que depara el futuro.

Tal cual si fuera una computadora, el cerebro necesita resetearse para ir poniéndose a tono con las nuevas realidades y no quedarse rezagado en el pasado. Es lo más apropiado que debiera hacer el pueblo puertorriqueño actualmente.

Puerto Rico vive una distopía de obsolescencias en sus infraestructuras esenciales, como su sistema de electrificación nacional, su sistema de agua potable y alcantarillados, su sistema de salud, entre otros servicios básicos a la ciudadanía. Su economía también se ha quedado rezagada: no crece y se desarrolla. No existe un plan para un nuevo paradigma económico que actualice al país con las nuevas realidades de un mercado competitivo y globalizado.

La retórica de los políticos que se han turnado y proyectan turnarse en el poder no es más que pura filfa, cuyo propósito es el poder por el poder mismo, sin un propósito de bienestar colectivo y con el fin del beneficio personal o de la partidocracia.

Es hora de que el electorado resetee sus mentes para ajustar su forma de pensar a los nuevos retos de un cambio necesario, con miras a un futuro promisorio. La nueva realidad de hoy y los retos del futuro necesitan redefinir la mentalidad colectiva del país. Visualizarlo todo de forma diferente a como se ha hecho hasta ahora.

La adaptabilidad a realidades cambiantes es esencial a la supervivencia. Los seres vivos que no mutan, perecen al no adaptarse a los cambios. Eso sucede, también, con las sociedades y las civilizaciones. Los seres humanos y sus instituciones sociales tienen que cambiar con las realidades cambiantes; tienen que ajustarse a las nuevas realidades y a los retos que esas nuevas realidades imponen.

El conservadurismo político, la complacencia con los logros alcanzados en el pasado, creyendo que la obsolescencia no acaecerá como proceso natural si no se adoptan cambios, ha sido el peor enemigo de los puertorriqueños y de otras sociedades en el mundo. Se necesitan mentes transformadoras en las sociedades.

Lo que no se transforma, se hace obsoleto con el tiempo: decae por obsolescencia. Es precisamente lo que está aconteciendo en Puerto Rico. Estamos decayendo y necesitamos renovarnos. INS

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