
El exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva intenta retornar al poder. Inter News Service/Letra P
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 1 oct (INS).- Desde la vuelta a la democracia en 1985, tras la dictadura militar, Brasil celebra mañana domingo las elecciones consideradas como las más importantes a partir de entonces.
Se decidirá el futuro del país sudamericano entre la reelección del ultraderechista Jair Bolsonaro y el exmandatario progresista de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva.
No es simplemente una disputa ideológica lo que define estas elecciones, sino el futuro mismo de Brasil lo que se determinará.
Considerados estos cuatro años que concluyen ahora con Bolsonaro en la presidencia como los más turbulentos desde el fin del régimen militar, mañana domingo podrá cambiar ese panorama político con la elección de Lula da Silva.
Bolsonaro hace fallidos intentos de intimidar las instituciones con amenazas de golpe de Estado y de no reconocer el resultado electoral en caso de derrota.
Todas las encuestas apuntan a que Lula da Silva podría vencer en una primera vuelta electoral y que Bolsonaro perderá con una diferencia aplastante. A Bolsonaro se le atribuye una intención de voto que oscila entre el 32% y el 34%, y Lula entre 50% y 52%.
Empero, persiste todavía la duda de si Lula da Silva conseguirá el 50% más uno de los votos para resolver la elección en la primera vuelta. La última encuesta Datafolha, del jueves, le da justamente un 50% de votos válidos (sin blancos y nulos), pero con un margen de error de dos puntos.
Si Bolsonaro no reconoce su eventual derrota, se desataría un escenario de violencia en el país. Según una reciente encuesta, el 40% de los electores (45% en el caso de las mujeres) temen que haya violencia este domingo. Y hay un 9% que admite que puede no ir a votar por temor a la violencia, aunque el voto es obligatorio en Brasil. Se estima que la abstención favorecería a Bolsonaro y, por tanto, el miedo puede influir para que el país tenga que volver a las urnas dentro de tres semanas, el próximo día 30.
Según el diario Folha de São Paulo, además de la abstención, algunos creen que puede haber bolsonaristas que se inscribieron como integrantes de mesas electorales para intentar coaccionar a los electores a la hora de la votación. «Cuanto más se desespera Bolsonaro con la situación electoral, más alienta la violencia para desestimular el voto. No nos intimidarán», dijo el secretario general del PT, el diputado Paulo Teixeira.
Bolsonaro de ha caracterizado por alentar un ambiente de desestabilización de las instituciones e irrespeto a toda oposición, alimentando con esa actitud su base radical partidaria. Amenazó en varias ocasiones desde la presidencia con cerrar el Supremo Tribunal Federal. El Supremo Federal ha sido un freno importante para los delirios autoritarios del presidente y la institución ha requerido reforzar la seguridad de su sede durante protestas violentas de aliados del mandatario.
Durante varias ocasiones, Bolsonaro ha insinuado que contaría con las Fuerzas Armadas para un eventual golpe de Estado. Estas bravatas que ha hecho Bolsonaro desde la presidencia tienen el apoyo de generales radicales que ocupan cargos de ministros y en oficiales de menor rango que consiguieron empleos en el Estado.
Hay temor de que pudiera con Bolsonaro en Brasil repetirse algo parecido a la toma por asalto del Capitolio en Washington, cuando el presidente Donald Trump alentó a sus seguidores a tal acción, alegando fraude electoral. INS
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