
Representación de energía undimotriz en un puerto argentino. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 29 sep (INS).- El aprovechamiento de la energía undimotriz se estudia y desarrolla en Argentina hace años, con el objetivo de contribuir al objetivo mundial de reducir las emisiones de efecto invernadero, pero que al mismo tiempo sea un aporte en el camino a la soberanía energética. La energía undimotriz o mareomotriz es la que se obtiene aprovechando las olas y mareas del mar.
El proyecto de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Argentina obtuvo el primer premio en el concurso Innovar y en 2015 fue declarado de Interés Nacional por el Senado. Actualmente el equipo trabaja bajo la coordinación del ingeniero Pablo Haim.
Los expertos aseguran que la invención posee un elevado factor de capacidad y alto rendimiento. El equipo puede ser instalado “offshore” mediante pilotaje, plataformas de extracción de petróleo y gas o en estructuras existentes como escolleras y muelles, como las de Mar del Plata y Quequén, en Necochea.
El equipo de UTN acordó un plan de colaboración con el Foro Regional Eléctrico de Buenos Aires (Freba) para construir y colocar el primer equipo de energía undimotriz del país.
Los científicos trabajan en el diseño, la parte mecánica, eléctrica y electrónica del dispositivo a escala real (1:1) para probarlo en la escollera sur del Puerto de Quequén. La intención también es probarlo en el puerto marplatense, cerca de la reserva de lobos marinos.
¿Cómo funcionaría el equipo?
El equipo consta de dos boyas unidas a un núcleo, donde se encuentra el mecanismo transformador del movimiento ondular del mar, en un movimiento giratorio continuo que se convierte en energía eléctrica.
Y entre sus ventajas se encuentra que proporcionará energía limpia y renovable con un bajo impacto ambiental; además de la constancia energética durante todo el año, sin interrupciones y con un factor de capacidad elevado, con el beneficio de que la energía de las ondas marinas es 10 a 30 veces más densa que la energía solar y cinco veces más densa que la eólica.
Las dos boyas capturan el movimiento ondular de las olas. Este movimiento ingresa a una cadena cinemática de engranajes que transforman el lento movimiento de ascenso y descenso de las boyas en un rápido desplazamiento giratorio uniforme que ingresa a un generador que produce energía eléctrica.
Las boyas son de acero naval huecas, y su peso y medidas puede ser variables de dos a 20 toneladas y de tres a 10 metros de diámetro. Según las dimensiones del equipo la potencia podrá variar entre 30 a 200 kW por boya. El equipo puede ser instalado offshore mediante pilotaje, plataformas de extracción de petróleo y gas, o en estructuras existentes como escolleras y muelles.
El prototipo experimental que se está proponiendo instalar en una escollera que consiste en una boya de tres metros de diámetro y 2.5 toneladas, con un largo de brazo de 12 metros y una potencia nominal de 30 kW. INS
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