P. Rico-En septiembre se cumplirán cinco meses desde la excarcelación de científico chino que creó genéticamente bebés resistentes al VIH

He Jiankui. / Inter News Service

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 29 ago (INS).- El próximo 7 de septiembre se cumplirán cinco meses desde la excarcelación del científico chino He Jiankui, quien saltó a la fama a nivel mundial a finales de 2018 tras afirmar que había conseguido crear bebés manipulados genéticamente para resistir al VIH y que fue condenado a tres años de cárcel por ello.

El primero que lo contactó tras su liberación fue el diario privado hongkonés South China Morning Post, pero lo único que dijo el científico fue: “No es conveniente que hablemos ahora. Gracias”, y colgó.

La primera noticia de su liberación la había dado la publicación estadounidense MIT Technology Review, en abril pasado, mes de su excarcelación, citando a fuentes anónimas conocedoras de la situación del científico.

He, de 38 años, fue profesor de la Universidad Sureña de Ciencia y Tecnología, en Shenzhen, hasta su despido, en enero de 2019, cuando fue condenado a tres años de prisión por su experimento, así como a pagar una multa de tres millones de yuanes (unos 436 mil dólares).

Del experimento de He, llevado a cabo mediante la técnica de edición genética Crispr/Cas9, nacieron tres bebés: en 2018, dos gemelas llamadas Lulu y Nana, y al año siguiente, otra llamada Amy.

El científico expresó orgullo de su trabajo en su última aparición pública, en una conferencia en la Universidad de Hong Kong, en noviembre de 2018, y recalcó que su estudio no tenía el objetivo de eliminar enfermedades genéticas, sino de “dar a las niñas la habilidad natural” de resistir a una posible futura infección del VIH.

Según Eben Kirksey, profesor del australiano Instituto Alfred Deakin, citado por South China Morning Post, las ocho parejas que participaron del experimento lo hicieron porque estaban “desesperadas” por tener hijos, pero la ley china les prohibía emplear técnicas reproductivas como la fecundación “in vitro” por padecer de enfermedades de transmisión sexual.

El veredicto del caso aseveró que ni He ni dos ayudantes, también condenados (aunque con penas de prisión en suspenso) estaban “cualificados” para trabajar como doctores y que “violaron conscientemente las regulaciones y principios éticos” del país sobre este tipo de prácticas.

Según informó entonces la prensa oficial, el equipo falsificó un certificado de revisión ética esquivando a los supervisores, reclutó a investigadores y recaudó fondos por su cuenta para que He pudiera llevar ilegalmente a cabo su estudio con el objetivo de “conseguir fama personal y ganancias”.

Más de 120 académicos de la comunidad científica china hicieron una declaración conjunta en la que señalaron que “cualquier intento” de hacer cambios en los embriones humanos mediante modificaciones genéticas era “una locura” y que dar a luz a estos bebés conllevaba “un alto riesgo”.

El escándalo llevó a las autoridades chinas a revisar sus normativas respecto de la modificación genética en humanos, que ahora exigen una aprobación a nivel nacional para investigaciones clínicas en ese campo o en otras “tecnologías biomédicas de alto riesgo”.

Asimismo, a finales del mes pasado, antes de la liberación de He, el gobierno chino publicó nuevas directrices de reforma de los procesos de revisión ética en áreas como ciencias de la vida, medicina o inteligencia artificial.

El afamado genetista se ha mantenido silente y en las sombras ante la prensa y la opinión pública. INS

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