
Imagen del desastre de Fukushima, Japón, en 2011. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 19 jul (INS).- El primer uso de la fisión nuclear de manera práctica y hecho realidad fue la bomba atómica. El estudio de la fisión nuclear para la producción de electricidad vino después.
Esta es una de las principales razones de que persistan los miedos generalizados entre la gente acerca de la energía nuclear para propósitos energéticos y la mala prensa que ha tenido. Ha ayudado a ello, los accidentes en las plantas nucleares de Chernobyl y Fukushima.
El terrible accidente de Chernobyl fue causado por obsolescencias tecnológicas en una planta nuclear arcaica que no se corrigieron por la antigua URSS debido a razones económicas. Y el de Fukushima, por un evento natural catastrófico de un terremoto de escala Mw 9.1 (que es una escala logarítmica muy utilizada para medir la cantidad de energía liberada por un sismo, distinta a la Richter y a la Mercalli, que miden la magnitud o la intensidad, respectivamente) y que creó olas de maremoto de hasta 40.5 metros, el peor maremoto en la historia reciente de la humanidad.
En diciembre de 1953, el presidente Dwight D. Eisenhower pronunció su fatídico discurso “Átomos para la paz”, una súplica apasionada para reconstituir el poder de las bombas atómicas lanzadas en la Segunda Guerra Mundial por una causa más noble.
“Con el fondo oscuro de la bomba atómica, Estados Unidos no desea presentar simplemente fuerza, sino también el deseo y la esperanza de paz”, dijo Eisenhower a las Naciones Unidas.
Casi 70 años después, el miedo a la fisión nuclear para propósitos pacíficos de electrificación subyace en la opinión pública y persiste la mala prensa contra esa tecnología, que ha ido perfeccionándose en los últimos años para hacerla mucho más segura.
Desde la década de 1950 hasta la de 1970, Estados Unidos incrementó drásticamente su generación de energía nuclear.
Pero el accidente de Three Mile Island, en 1979, y la fusión de Chernobyl, en 1986, cambiaron el panorama, lo que generó temor de que la energía nuclear no pudiera controlarse de manera segura.
Desde la década de 1980, la capacidad y generación de energía nuclear en Estados Unidos se ha mantenido estable en gran medida. Hoy, la flota de reactores de energía nuclear del país produce solo el 19% de la electricidad del país, según la Administración de Información de Energía del gobierno.
En tiempos más recientes, el accidente de Fukushima Daiichi, en Japón (2011), y, a principios de este año, la captura de plantas de energía nuclear en Ucrania por parte de las fuerzas invasoras rusas, se han sumado a las preocupaciones públicas.
Pero a pesar de su tensa historia de origen, y el efecto psicológico de los accidentes de alto perfil, la energía nuclear ha cobrado en nuestros tiempos con el grave problema del calentamiento global y la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero una segunda mirada mucho más positiva.
Eso se debe en gran parte a que la energía nuclear es energía limpia y no libera gases de efecto invernadero, en momentos en que el mundo está viendo más efectos del cambio climático, incluido el aumento de las temperaturas globales, la contaminación y los incendios forestales, además de tormentas más intensas y mortales.
“Necesitamos cambiar de rumbo ahora y poner fin a nuestra guerra suicida y sin sentido contra la naturaleza”, dijo recientemente en Estocolmo, Suecia, Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.
Y agregó que “hay una cosa que amenaza todo nuestro progreso: la crisis climática. A menos que actuemos ahora, no tendremos un planeta habitable. Los científicos informaron recientemente que existe una probabilidad de 50-50 de que podamos incumplir temporalmente el límite del Acuerdo de París, de 1.5 grados centígrados en los próximos cinco años”. INS
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