
Es necesaria la modernización de los sistemas, en vez de poner parches. Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 3 jul (INS).- Si por algo se ha caracterizado la conducta social y la gobernanza en Puerto Rico es por ser atávicas, poco innovadoras.
Ahora, con la sequía y la presente onda tropical que arropa al país, este atavismo a lo tradicional y a lo ya establecido y la carencia de innovación ha quedado evidenciados.
Se sale de un problema de manera parcial para esperar que vuelva probablemente a repetirse en el futuro inmediato.
Tenemos agua que hidrata momentáneamente la tierra seca, pero volveremos inexorablemente a la sequía, por falta de creatividad resolutiva. Y, así, se repite el problemático ciclo, sin que busquemos soluciones innovadoras a la situación.
Se anuncia una caterva de fondos federales para la reconstrucción del país tras los reciente desastres naturales, pero es prácticamente nada lo que se utiliza de ese dinero para la innovación y erradicación definitiva de los problemas. La utilización del dinero es para paliativos, para mitigaciones.
Hace falta que seamos más agresivos y proactivos con resoluciones innovadoras para la erradicación de los problemas. En fin, ser menos remediadores mediante medidas paliativas de mitigación únicamente.
Las nuevas tecnologías de plantas desalinizadoras del agua de mar en una isla relativamente pequeña como Puerto Rico a través del uso innovador de sistemas de alimentación de energía eléctrica con energía solar o eólica, sin descartar otros métodos energéticos —por ser la electrificación de la desalinización del agua el mayor reto actualmente— son desaprovechadas por esa falta de innovación en la gobernanza en las últimas décadas tras haber caído en el mal de la complacencia con los adelantos que ya se habían logrado en el pasado.
Se augura que los períodos de sequías se irán agravando con el cambio climático y el calentamiento global del planeta, debido a la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero. O sea —en definitiva— por efecto antropogénico.
Simultáneamente, los recursos acuíferos naturales de agua potable son cada vez más reducidos. Los ríos y lagos de donde extraer agua potable son cada vez menos caudalosos en Puerto Rico o están sumamente contaminados por las industrias y el urbanismo.
Lo que sucede con nuestro sistema de acueductos y suplido de agua potable a la población, acontece igualmente con el sistema de electrificación obsoleto del país. Estamos arraigados en el pasado; en lo que se logró años atrás con la infraestructura. Nos arropó la complacencia, sin prever que siempre llega en algún momento la obsolescencia.
Puerto Rico tiene que espabilarse si desea afrontar con éxito el futuro.INS
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