
Los desastres naturales van en constante aumento. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 1 may (INS).- Especialistas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contabilizaron entre 350 y 500 desastres naturales de media y gran intensidad globalmente cada año en los últimos 20 años.
Empero, lo peor es que la proyección es que el número de fenómenos de este tipo llegará a ser de 560 anuales (1.5 diarios) para 2030. El pronóstico es que el número de sequías podría incrementarse en más del 30% para al cabo de los próximos ocho años, mientras que la cantidad de temperaturas extremas se ha elevado y podría casi triplicarse en 2030 en comparación con 2001.
Este mal augurio queda documentado en el Informe de Evaluación Global (GAR2022) titulado Nuestro mundo en peligro: Transformar la gobernanza para un futuro resiliente, publicado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (Undrr).
La escala y la intensidad de los cataclismos van en aumento y en los últimos años se han registrado más decesos y damnificados por desastres que en el quinquenio anterior.
Los autores del GAR2022 vinculan el número de desastres existentes con una percepción errónea del riesgo que se basa en el optimismo, la infravaloración y la invencibilidad, lo que se traduce también en desaciertos a nivel político, financiero y de desarrollo.
“El mundo necesita hacer más para incorporar el riesgo de desastres en la forma en que vivimos, construimos e invertimos, ya que está llevando a la humanidad a una espiral de autodestrucción. Debemos convertir nuestra complacencia colectiva en acción. Juntos podemos frenar el ritmo de los desastres evitables mientras trabajamos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para todos, en todas partes”, acentuó Amina J. Mohammed, vicesecretaria de la institución.
En términos de pérdidas económicas, los países en vías de desarrollo son los más golpeados por cataclismos, con una merma anual de su PIB del 1% por término medio. Para las naciones de Asia-Pacífico las pérdidas son incluso más considerables, con una disminución anual del PIB del 1,6% de promedio. Mientras, los países desarrollados pierden solo entre el 0,1% y el 0,3% del PIB.
Uno de los factores indicados que agravan la situación es la escasa tasa de seguros. El informe reveló que desde 1980 solo el 40% de las pérdidas por calamidades estaban aseguradas. El nivel de cobertura aseguradora en los países en desarrollo era con frecuencia inferior al 10% y en ocasiones se acercaba a cero.
“Al ignorar deliberadamente el riesgo y no integrarlo en la toma de decisiones, el mundo está financiando eficazmente su propia destrucción. Los sectores críticos, desde el gobierno hasta el desarrollo y los servicios financieros, deben replantearse urgentemente cómo perciben y abordan el riesgo de desastres”, sostiene Mami Mizutori, jefa de la Undrr. INS
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