R. Dominicana-La prensa nacional y los movimientos cívicos lanzan alerta ante el incremento de la ola de delincuencia que azota al país (crónica)

Los delincuentes dominicanos acostumbran utilizar motocicletas para cometer asaltas y otros delitos. Inter News Service

Santo Domingo, 10 mar (INS).- La escalada de acciones delictivas, que incluye asaltos y violencia, mantiene en zozobra a los dominicanos cuyas mayorías se sienten desamparados y desprotegidos de la Policía Nacional, según las opiniones de algunos medios de comunicación y  un movimiento cívico no partidista.

El periódico impreso Hoy, en su editorial de este jueves titulado “La disonancia de campanas sobre la seguridad ciudadana”, expresa que cuando representantes de la prensa en general acuden a los barrios al encuentro con la franqueza y la confianza que inspiran a los moradores, suelen describir después una dura realidad por la intensidad de una delincuencia, que al decir poco creíble de autoridades ha estado en retroceso.

Como este, otros órganos de prensa, entre estos noticiarios de radio y televisión, suelen referirse al tema al tiempo de llamar la atención de las autoridades gubernamentales para que brinden protección a la población.

“La enumeración con detalles de las embestidas descritas directamente por los agraviados demuestra que el pueblo llano está, como antes, a la defensiva; que los hurtos y asaltos no han salido de espacios y que las guerras particulares entre pandilleros generan sucesivas víctimas mortales que no hacen reaccionar a la Policía con activación de operaciones ni reportes de alarma y advertencia sobre este tipo de violencia que con frecuencia pone en la trayectoria de las balas a personas ajenas a las discordias del bajo mundo incluyendo niños y amas de casa”, indica.

Precisa que la Policía, en los hechos, no es una eficiente registradora de sucesos y atentados a bienes ciudadanos y vidas en la marginalidad social. Su presencia en muchos y poblados laberintos de la pobreza sigue siendo escasa por falta de destacamentos y patrullas cuya calidad de servicios a los moradores es baja y no responde a directrices eficientes.

Agrega que “lo normal es que los afectados por la delincuencia ni siquiera se ocupen de reportar muchos de los daños que les causa la delincuencia motorizada e impune. La desconexión de comunidades con guardianes de la ley prosigue. La gente dista de sentirse segura”.

Aparte, el movimiento cívico no partidista Participación Ciudadana presentó lo que considera son los principales resultados del diagnóstico sobre percepción de violencia y delincuencia en un estudio que analiza la percepción de seguridad, la efectividad de los canales de denuncia, así como los efectos de la inseguridad sobre las actitudes y estilos de vida de la población encuestada.

Al consultar sobre los principales problemas del país, el 78.7% de los nacionales reportan la delincuencia como uno de los principales males, seguido del desempleo 73.96%, la corrupción 70.41%, la crisis de valores 65.09% y la violencia 61.54%, señala el estudio.

La directora ejecutiva de Participación Ciudadana, Fátima Lorenzo, puntualizó que la violencia y la delincuencia cobran un alto costo a nivel de la economía, en lo social, político, y afectan derechos fundamentales como el de vivir en paz, afectando el libre tránsito y la estabilidad emocional en general.

“Para que haya una política de seguridad ciudadana cercana y conteste con procesos democráticos hay que elevar los procesos preventivos y atacar los factores estructurales que han sido identificados. Una reforma policial que ponga este órgano al servicio de la población en condiciones de dignidad, plan de desarme, lucha contra las drogas y el narcotráfico, programas que creen oportunidades de desarrollo y empleo para los jóvenes y una perspectiva integral son algunos de los pasos fundamentales que hay que impulsar”, señaló Lorenzo.   

De los encuestados, 8 de cada 10 personas reportan que vivir actualmente en su municipio es inseguro. Esta percepción de inseguridad es mayor en mujeres que en hombres.

Estos datos, según presenta la investigación, evidencian la necesidad de impulsar políticas de seguridad ciudadana que tomen en cuenta las experiencias diferenciadas de hombres y mujeres en el espacio público.

Precisa que ese fenómeno social continúa estando presente en el imaginario social de los dominicanos como una de las principales preocupaciones y destaca que las políticas públicas de seguridad ciudadana han obviado en sus abordajes la estricta vinculación con lo local.

Con respecto a la sensación de miedo en el municipio, el 94.68% de los entrevistados reportan en alguna media sentir miedo a la delincuencia y el crimen.

Los resultados de este estudio también evidencian cómo producto de la inseguridad, violencia y delincuencia se han transformado los estilos de vida de las personas. Por temor a los malhechores, el 59.17% declaró haber dejado de salir de casa de noche, 50.3% ha decidido dejar de usar algunas vestimentas y joyas, y 39.05% ha abandonado participar en actividades de diversión.

Asimismo, para evitar robos a la vivienda, se reporta con mayor frecuencia en el grupo participante, estrategias como poner verjas de hierro (69.23%), reforzar seguridad de puertas y ventanas (58.58%) y tener perros (49.11%).

Afirma que la confianza de la ciudadanía es dinámica y está determinada a partir de su relación con el Estado y el acceso a derechos, mediada por las experiencias de inseguridad y delincuencia.

La mitad de los ciudadanos consultados expresan alta desconfianza con la Policía Nacional (55.62%), lo que representa una alerta importante a la institución principal para proteger a la ciudadanía de las violaciones de su seguridad. Esto evidencia en que la razón principal por las que las víctimas de algún acto delictivo, no presentaron sus denuncias, se debe a que entienden que no sirve de nada (66.64 %). INS

mv/

Attachments