Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 16 ene (INS).- Hoy se rompió el récord de muertes por Covid-19 entre personas vacunadas, cuando el Departamento de Salud reportó 18 muertes por el virus, de los cuales 14 estaban vacunados con las dos dosis originales y tres con la tercera dosis de refuerzo. Cuatro no estaban vacunados.
A tono con este reporte publicado por la agencia en sus redes sociales, “los fallecidos estaban entre las edades de 65 a 93 años, presentaban condiciones preexistentes como diabetes enfermedades del corazón y de los riñones”.
Entretanto, 930 personas se encuentran hospitalizadas, seis pacientes menos que en las pasadas 24 horas. Se dividen en 868 adultos y 62 pacientes pediátricos.
Los científicos han admitido que la variante Ómicron tiene más probabilidades que la Delta de volver a infectar a quienes ya se han enfermado previamente de Covid-19 y de causar “infecciones progresivas” entre las personas ya vacunadas, al mismo tiempo que ataca a las personas no vacunadas.
Se ha determinado por los expertos que la facilidad con la que se propaga la nueva variante aumenta las probabilidades de que el virus infecte y permanezca dentro de las personas con sistemas inmunológicos debilitados, lo que le da más tiempo para desarrollar mutaciones potentes.
“Son las infecciones más prolongadas y persistentes las que parecen ser los caldos de cultivo más probables para nuevas variantes”, afirma el doctor Stuart Campbell Ray, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins.
Debido a que la Ómicron parece causar una enfermedad menos grave que la Delta, su comportamiento ha despertado la esperanza de que podría ser el comienzo de una tendencia que al final haga que el virus sea más leve, como el de un resfriado común.
Empero, aunque los expertos dicen que esa es una posibilidad, dado que los virus no se propagan bien si matan a sus anfitriones muy rápidamente, éstos no siempre se vuelven menos letales con el tiempo.
Según explican los científicos, un virus puede sobrevivir a largo plazo ayudándose de mejorar progresivamente al evadir la inmunidad. Cuando el SARS-CoV-2 pegó por primera vez, nadie era inmune, pero las infecciones y las vacunas han conferido al menos cierta inmunidad a gran parte del mundo, por lo que el virus ha debido adaptarse también. INS
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