P. Rico-Una nueva era de crisis nacional sistémica para el país con el Plan de Ajuste de la Deuda (Análisis)

Por Rafael Santiago Medina 

San Juan, 14 nov (INS).- El pueblo puertorriqueño tiene que irse preparando para una nueva era de crisis nacional sistémica, ya que con el Plan de Ajuste de la Deuda (PAD) comienza una nueva época de su historia moderna en que el fisco y su estándar de vida estarán sometidos de una u otra forma a diferentes adaptaciones.

Esta nueva vida nacional de ajustes es el resultado de un endeudamiento público del país que resulta impagable, tal como las acreencias fueron originalmente contraídas por los gobernantes de turno y sus asesores.

Es el pago que pesa sobre los hombros del pueblo de Puerto Rico por haber elegido políticos irresponsables que se dedicaron a politiquear con el fisco del país para ganar votos, entre otros objetivos.

Puerto Rico vivió décadas de irresponsable gobernanza; épocas de desgobiernos que no le hablaban con la verdad al pueblo. Financiaron la deficitaria gestión pública con préstamos, bajo la imprudencia e insensatez de hacerse a la idea de que la última la paga el diablo.

Hubo durante años de nuestra modernidad un espejismo por diseño para mantener engañado al pueblo sobre su verdadera realidad económica y fiscal hacerle creer que vivíamos una vida de eterno progreso bajo la bandera de Estados Unidos, tras la obsolescencia de un modelo económico que rindió frutos con la operación «Manos a la Obra» del muñocismo, pero que ya había terminado.

Ahora ha llegado la hora al pueblo de Puerto Rico de despertar a la realidad. La Junta de Control Fiscal y la jueza federal Laura Taylor Swain se han encargado de jamaquear al pueblo para hacerlo despertar de forma estremecedora. Hay que pagarle de cualquier forma a los bonistas de Wall Street mediante esfuerzos fiscales y económicos que conllevan sacrificios en el estándar y calidad de vida del pueblo puertorriqueño.

Hay que ver si en ese despertar estremecedor, el pueblo de Puerto Rico aprende a vivir bajo una nueva realidad sin espejismos económicos, creyéndose que bajo la bandera de Estados Unidos éramos el ombligo del mundo. INS

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