Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 2 oct (INS).- La crisis de gobernanza por la que atraviesa Puerto Rico y cuya actual manifestación más notoria es la debacle del sistema de electrificación del país, acucia a la reflexión de por qué hemos llegado a esta situación.
¿Qué no funciona de la denominada democracia? Esa es la pregunta que muchos se hacen en estos momentos. La raíz del problema parece tal vez encontrar explicación en que los palabreros vacíos de ideas constructivas se han convertido en políticos que se afilian a uno de los dos partidos de mayoría que se han turnado en el poder en Puerto Rico y que son los que han gobernado al país.
La mal llamada democracia representativa lleva a estos palabreros convertidos en políticos cada cuatro años al poder tras el frontispicio de la partidocracia, y es por medio de ellos y con ellos que los oportunistas que buscan satisfacer sus intereses económicos se aprovechan para saquear al país.
Después de tanto dinero que ha corrido por las administraciones gubernativas cada cuatro años (tómese como ejemplo el Departamento de Educación), la infraestructura del país se deteriora cada vez más, la capacidad de gobernanza se empobrece y hoy el pueblo se siente abatido por un sistema de energía eléctrica sumamente deficiente, por cuyo servicio tiene que pagar cada vez más caro.
La factura de cobro por el servicio llega todos los meses puntualmente, pero el servicio no es igual de puntual, interrumpido frecuentemente por continuos apagones.
No únicamente con el servicio de energía eléctrica, sino con prácticamente nada en Puerto Rico la democracia representativa ha funcionado. Para legitimarla, solamente es preciso salir cada cuatro años a votar, de lo que se aprovechan los políticos palabreros de los partidos con sus engañifas electoreras. Y ya con eso se cumple en apariencia el propósito de la democracia y el país se precipita por un abismo.
Existe la urgente necesidad de transformaciones en Puerto Rico. Pero para eso se requiere la movilización permanente del pueblo. La democracia participativa y no representativa únicamente es lo que permitirá lograr el propósito de las transformaciones requeridas para el país.
La movilización de pueblo no es únicamente útil para expresar su disgusto mediante manifestaciones públicas masivas en la calle. Es también necesaria para organizarse en asambleas de pueblo en las comunidades para buscar alternativas a las deficiencias en la prestación de cada uno de los servicios esenciales a la ciudadanía.
Crear entidades administrativas de gobernanza comunitaria, empresas autogestionarias para la actividad económica y creación de empleos en las comunidades es sólo posible mediante la movilización del pueblo. En otras palabras, crear una sociedad autogestionaria, sin necesidad de que la gente se siente pasivamente a esperar por el mal servicio que pueda prestar el gobierno.
Creatividad y voluntad de gestión social colectiva que se convierta en gobernanza desde las comunidades. Eso es verdadera democracia; democracia participativa. Lo que necesita Puerto Rico. Es la conclusión a la que puede llegarse tras larga meditación sobre las razones que han causado la situación de crisis que vive actualmente Puerto Rico. INS
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