P. Rico-Los efectos del cambio climático son cada vez más frecuentes y con mayor intensidad en el país, advierte científico

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 5 sep (INS).- Intensas y constantes olas de calor, la calima proveniente del Sahara y sequías ya son una realidad que vive cotidianamente por el cambio climático el pueblo de Puerto Rico, y que se repiten con mayor magnitud, intensidad y más frecuentemente.

El efecto del cambio climático sobre Puerto Rico y su hábitat no es una mera proyección para el futuro inmediato, es una realidad del presente.

Eso es lo que científicos como el doctor Pablo Méndez Lázaro, catedrático asociado de la Escuela Graduada en Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), quieren que el pueblo de Puerto Rico entienda.

Nombrado como director del capítulo del Caribe de la Quinta Evaluación Nacional del Clima (NCA5) de los Estados Unidos, es responsable de reunir un equipo de trabajo multisectorial que apoyará en la confección de un informe para el presidente Joe Biden y el Congreso de Estados Unidos con recomendaciones para contener los efectos del cambio climático.

El profesor Méndez Lázaro advierte que los eventos extremos asociados al cambio climático están aumentando en intensidad y frecuencia en Puerto Rico. Conforme a su advertencia, los puertorriqueños debemos prepararnos para enfrentar escenarios climáticos nunca antes vistos, lo que nos obliga a desarrollar nuevas estrategias de mitigación y adaptación.

Méndez Lázaro indica con mucho énfasis que, a tono con el más reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o Panel Intergubernamental del Cambio Climático (conocido por el acrónimo en inglés IPCC), el cambio climático ya está afectando todo el planeta y las actividades del ser humano son, inequívocamente, su principal causa.

El profesor, quien estudió Geografía Física, Ciencias Marinas e Hidroclimatología, así como un posdoctorado en cambio climático, explica que la quema de combustibles fósiles y, por ende, la producción de gases de efecto invernadero (CO2) a la atmósfera continúan debilitando la capa de ozono que protege al planeta de la energía que producen los rayos ultravioleta del sol y, por lo tanto, la Tierra acumula cada vez más calor.

Hace mención al más reciente informe del IPCC, que advierte en cuanto a un calentamiento del planeta de aproximadamente 2.0 grados Fahrenheit sobre la temperatura promedio entre 1850 y  1900.

En Puerto Rico se está sintiendo un patrón constante en la elevada sensación de calor por los pasados meses, una de las anomalías más recientes en la realidad climática de la isla es el aumento en la frecuencia de eventos de polvo del Sahara con particulado cada vez más denso y por mayor tiempo, comenta el científico a modo de ejemplificación.

Como se sabe, el polvo del Sahara limita la formación de lluvia y torna más seco el aire en el ambiente, además de los efectos nocivos en la salud de personas con padecimientos respiratorios.

Abundó que otra anomalía es la percepción de calor durante las noches y la falta de lluvia por períodos que exceden, en algunos pueblos, los tres meses.

El aumento drástico en las temperaturas promedios y las olas de calor extremo están asociados a un aumento en visitas a salas de emergencia, hospitalizaciones, mortalidad y mayor demanda energética.

Hay que encontrar soluciones para mitigar en Puerto Rico el hecho de que cerca de un 90 por ciento del agua que se utiliza proviene de embalses artificiales. Es lo que aconsejan científicos como Méndez Lázaro.

Estos embalses están sedimentados en el fondo y reducen su capacidad de almacenaje. El resto del porcentaje del agua que se utiliza proviene de aguas subterráneas en el sur de Puerto Rico y lo utilizan mucho para la agricultura.

Por lo tanto, es indispensable de manera inmediata reducir los salideros para no perder agua en las tuberías rotas y que se encargan de distribuir el recurso hídrico, lo mismo que dotar a las residencias, centros comerciales, escuelas y zonas industriales con sistema de cosecha de agua de lluvia, debido a que en período de sequía, cada vez más frecuentes, “cada gota de lluvia cuenta”. INS

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