Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 13 jun (INS).- La decisión de resolver el problema de los apagones de electricidad tomada por los municipios de Isabela y San Lorenzo, ayuntamientos que han decretado un estado de emergencia ante la alarmante situación, tanto como el incremento operacional municipal de la Pepino Power Authority en San Sebastián por problemas de interrupción en la red eléctrica, son un reflejo de que el problema del sistema eléctrico de Puerto Rico no es tanto de generación.
Quizás algo más que dificultades en la transmisión, la problemática mayor y fundamental es con la distribución.
Postes caídos, tendido eléctrico en el piso, y serios problemas de interrupción por áreas en la distribución energética en la red alámbrica por esos y otros municipios es el escenario que sirve de trasfondo para la interrupción del servicio de energía eléctrica.
Y parece ser la mayor debilidad operacional de LUMA Energy por carencia de personal de celadores de líneas suficientes para emprender una labor abarcadora urgente de reconstrucción de la energización eléctrica, para lo cual se le extendió un jugoso contrato, considerado por una gran parte del país como leonino.
La tarea de reconstrucción de la red de distribución eléctrica es la que más recursos económicos y esfuerzo y utilización de personal requieren, siendo para la rentabilidad operacional y el afán de lucro de una empresa privada como LUMA Energy el eslabón más débil por la cautela gerencial de destinar grandes partidas de dinero que se necesitan para ese propósito.
La estrategia gerencial para su rentabilidad operacional es en todo caso dilatar el esfuerzo requerido en el lapso de tiempo mayor posible para poder diluir en el tiempo la inversión de dinero necesaria para ello, mientas reciben los honorarios del contrato en el lapso de 15 años de su vigencia.
El problema es que la urgencia que impone la situación y la paciencia de la ciudadanía afectada son los peores enemigos de LUMA Energy, en esa estrategia empresarial para una mayor rentabilidad operacional.
Isabela y San Lorenzo, como habrá otros municipios que también asuman esa misma declaración de un estado de emergencia por los apagones del servicio eléctrico, seguirán el ejemplo de la Pepino Power Authority. INS
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