Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 15 feb (INS).- Se estima que un 20% de la incidencia de muchas enfermedades en los países industrializados obedece a factores medioambientales.
Puede inferirse, entonces, que la contaminación del aire interior y exterior en en muchos países industrializados es la causante de una gran cantidad de muertes y múltiples enfermedades.
El aire contaminado, tanto en espacios encerrados, como en el exterior, está asociado a enfermedades respiratorias, asma y alergias.
En Europa, según datos sanitarios, aproximadamente un 10% de la población infantil, padece asma o alergias. En España, se calcula que un 50% de la población será alérgica en el 2050, lo que indica un gran crecimiento de este tipo de patologías.
El humo del tabaco en interiores aumenta el riesgo de cáncer entre un 20 y un 30% en no fumadores.
Por otro lado, el impacto del cambio climático sobre nuestra salud se está viendo por el aumento de la morbimortalidad por olas de calor.
Es necesario tener presente que un contaminante puede considerarse es cualquier sustancia en el aire que, en concentraciones suficientemente elevadas, causa daño a los seres vivos. No necesariamente tiene que ser un químico tóxico.
Se estima que un adulto respira en promedio más de 15 metros cuadrados (m3) de aire al día. A menudo los contaminantes que transporta el aire son invisibles. Sin embargo, son muchos los efectos a corto y largo plazo que la contaminación ambiental puede ejercer sobre la salud.
La estimación científica es que las partículas más perjudiciales para la salud son las de 10 micrones de diámetro o menos, que pueden penetrar y alojarse en el interior profundo de los pulmones.
Es sabido que los efectos que la contaminación ambiental va a tener en la salud dependen del tipo y mezcla de contaminantes. De igual forma, de la concentración de estos en el aire, del tiempo que una persona está expuesta a ellos, de la cantidad respirada y de cuánto penetra a los pulmones.
Se calcula que cerca de 1.3 millones de personas mueren al año en el mundo debido a la contaminación atmosférica urbana, sobre todo en países en desarrollo. Los residentes en ciudades con altos niveles de contaminación padecen más enfermedades cardiacas, problemas respiratorios y cánceres de pulmón que quienes viven en zonas urbanas donde el aire es más limpio.
Según la OMS un 80% de las defunciones prematuras relacionadas con la contaminación exterior se deben a cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular, mientras que el 14% se deben a neumopatía obstructiva crónica o infección aguda de las vías respiratorias inferiores y un 6% a cáncer de pulmón.
No únicamente la contaminación exterior es la causante de estos problemas de salud. El humo en interiores también es un gran riesgo. En el 2012 unos 4.3 millones de muertes prematuras en el mundo se debieron a la contaminación del aire en los hogares por cocinar y calentarse con combustibles de biomasa y carbón, sobre todo en los países subdesarrollados económica y tecnológicamente.
Tras la exposición a altos niveles de contaminación se producirá irritación de las vías respiratorias, disnea y una mayor probabilidad de sufrir una crisis asmática. Si esta exposición se mantiene en el tiempo durante períodos prolongados aumentaría la posibilidad de que aparezcan patologías pulmonares.
En personas con enfermedades respiratorias crónicas la contaminación ambiental es especialmente perjudicial. Lo mismo ocurre en ancianos, niños y fetos cuyo aparato respiratorio es más sensible o está en pleno desarrollo.
No obstante, las personas sanas que realizan actividad física al aire libre en épocas con alta concentración de contaminantes también son vulnerables a sus efectos dañinos.
Los expertos recomiendan que en invierno se debe evitar caminar por calles en las que haya mucho humo causado por el tráfico, mientras que en verano no se deberían realizar actividades al aire libre los días más cálidos y soleados, debido a que los niveles de contaminación serán más altos. INS
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