Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 23 ene (INS).- La obsesión del gobernador Pedro R. Pierluisi con la estadidad para Puerto Rico le costará este año al fisco puertorriqueño 8.9 millones de dólares.
Esa cantidad es la que estima la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) para realizar la proyectada elección especial del 16 de mayo próximo para elegir seis delegados que harán la función de cabilderos anexionistas en Washington, sin contar los gastos inherentes a sus funciones en la capital estadounidense.
Se augura que estos comicios serán impugnados judicialmente por sectores de la oposición política, lo que implica otros gastos legales en los pleitos judiciales.
El desembolso potencial absoluto de la consulta no ha sido estimado por el gobernador Pierluisi en su estimación de que será necesario mover dinero de otras áreas para financiar el evento, que se desarrollará en medio de la emergencia que causa la pandemia del Covid-19.
La Junta de Control Fiscal tiene que impartir su aval al gasto del presupuesto en esta proyectada consulta plebiscitaria, cuyos costos se prevén supere por mucho los $8.9 millones, considerando el conjunto de elementos concomitantes, más allá de un mero proceso eleccionario, que hay que tener en consideración.
La Ley 167 dispone que el 28 de febrero de 2021 es la fecha límite para presentar candidaturas a los dos cargos de “delegados especiales” al Senado y cuatro de delegados especiales a la Cámara de Representantes en Washington.
Los aspirantes deberán presentar 3,000 endosos no más tarde del 15 de marzo, fecha en la que la CEE celebrará el sorteo para determinar el orden en que aparecerán en la papeleta de la elección especial.
Ya congresistas y senadores demócratas y republicanos de influencia en la política estadounidense han expresado que en Washington no hay ambiente para considerar una incorporación a Puerto Rico como estado federado aún cuando la se elija una delegación el 16 de mayo de 2021 para instalarse en el Congreso y el Senado federal.
No faltan los señalamientos indicativos de que una estrategia mucho mejor articulada para la estadidad debe perseguir un paradigma de desarrollo económico primero que haga al archipiélago puertorriqueño más atractivo para las instancias de poder estadounidense a su incorporación como estado de la nación norteña, para que no sea visto que lo que se persigue es una mejor posición política de mendicidad de fondos y beneficios federales. INS
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