Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 4 ene (INS).- Flexibilizaciones armoniosas con quienes se oponen a rigurosas restricciones sanitarias para controlar la propagación del Covid-19, como indica el gobernador Pedro R. Pierluisi, estarán contempladas en su nueva Orden Ejecutiva, representa aflojar las salvaguardas gubernamentales de la salud pública sobre la atención al problema de la pandemia en Puerto Rico.
Epidemiólogos en Puerto Rico entienden que en este caso se aplica la parábola bíblica de que «no se puede servir a dos señores»: o se observa la rigurosidad sanitaria como prioridad o el país se rinde ante el predominio del signo económico para complacer a intereses económicos.
La disyuntiva, según expertos, es o atendemos la salud del pueblo o se prioriza la salud económica, a costa de la sanidad pública. Al modo de ver de estos profesionales, en Puerto Rico se ha llegado al punto en que no es posible intentar procurar un mayor balance de intereses de lo que ya se ha intentado hasta ahora, en tanto avanzan los contagios de manera indetenible.
Si bien hay mejoras, no se ha podido poner freno a la propagación del Covid-19 en Puerto Rico y falta esperar la concomitancia que tendrán las festividades navideñas en lo concerniente a la transmisión de contagios al virus.
Resistir a las presiones de los intereses económicos y a las valoraciones economicistas siempre será difícil en la política, pero la virtud de la buena gobernanza consiste precisamente en ello, insiste el sector salubrista que es un asunto que el nuevo gobernador Pierluisi debe tener en consideración. INS
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