Por Manuel Vólquez
Santo Domingo, 24 oct (INS).- El presidente Luis Abinader firmó con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) la Declaración de Chapultepec , adoptada de la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión celebrada en México el 11 de marzo de 1994, que congregó a líderes políticos, escritores, académicos, directores de periódicos y ciudadanos de toda América, y también suscribió el pacto de Salta, levantado durante una reunión en Argentina el 22 de octubre de 2018.
Durante un acto celebrado el viernes en el salón Las Caríatides del Palacio Nacional, con conexión a través de la plataforma digital al que asistieron de manera presencial la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, directores de medios locales y funcionarios gubernamentales, el gobernante se comprometió a contribuir a que la democracia sea más plena, trasparente, justa y libre.
Afirmó que “sin libertad no puede haber verdadero orden, estabilidad y justicia. Y sin libertad de expresión no puede haber libertad. La libertad de expresión y de búsqueda, difusión y recepción de informaciones sólo podrá ser ejercida si existe libertad de prensa”.
Dijo que el periodismo libre es un engranaje esencial de los sistemas democráticos, de la misma forma que lo es la separación de poderes, una justicia independiente o la libertad de asociación.
Señaló que solo mediante la libre expresión y circulación de ideas, la búsqueda y difusión de informaciones, la posibilidad de indagar y cuestionar, de exponer y reaccionar, de coincidir y discrepar, “es posible mantener una sociedad libre y mediante la práctica de estos principios será posible garantizar a los ciudadanos su derecho a recibir información imparcial y oportuna”.
Añadió que a través de la discusión abierta y la información sin barreras será posible buscar respuestas a los grandes problemas colectivos, crear consensos, permitir que el desarrollo beneficie a todos los sectores, ejercer la justicia social y avanzar en el logro de la equidad.
En la actualidad, esta Declaración ya ha sido firmada por los principales jefes de estado de los países del hemisferio occidental y representa un compromiso de todos porque una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su bien más preciado: la libertad.
Abinader declaró que en este nuevo siglo XXI la apertura política ha ganado terreno en todo el mundo, por lo que los ciudadanos tienen mayor conciencia de sus derechos, de modo que las “elecciones periódicas, gobiernos democráticos, parlamentos, partidos políticos, sindicatos, asociaciones y grupos sociales de la más variada índole, reflejan más que en ningún otro momento de nuestra historia las aspiraciones de la población global que aspira a grandes metas de progreso y libertad”.
Expresó que esos logros suscitan ya el optimismo, pero también aconsejan la prudencia y observancia, al tiempo que manifestó que la crisis de las instituciones, las desigualdades, el atraso, las frustraciones transformadas en intransigencia, la búsqueda de recetas fáciles o el mal uso de las tecnologías son un peligro constante para el progreso alcanzado, porque constituyen también obstáculos potenciales para seguir avanzando.
“Hace ya algún tiempo, cuando nacieron las redes sociales y se generalizó su uso de manera masiva, escuché a alguien decir que el mundo había cambiado para siempre porque cualquiera con un teléfono móvil, con acceso a Internet, era un periodista y que los medios de comunicación no tardarían en perder su papel como instrumentos para la comunicación social”, recordó.
Agregó que “la tecnología iba a permitir, al igual que en otros ámbitos (como la economía o la política), acabar con los intermediarios profesionalizados. Todo sería directo y, por tanto, mejor. Y entonces pensé que esta concepción era un error. Ahí están fenómenos tan inquietantes y peligrosos como la ‘posverdad’ o las ‘fake news’ (noticias falsas) para que seamos conscientes de que no podemos permitir que esta equivocación vaya a más”.
Agregó que “y es que alguien con un teléfono móvil en la mano que graba las imágenes, o el sonido de un determinado acontecimiento es… alguien que tiene un teléfono móvil. Pero no es un periodista que ordenará los acontecimientos, contrastará con todas las fuentes a las que pueda recurrir y contextualizará los hechos para ofrecer a sus lectores, oyentes o televidentes eso que es a la vez tan simple y cotidiano como complejo e importante: una noticia”.
El mandatario dominicano indicó que “el periodismo sirve para muchas cosas. Me gusta especialmente la antigua y entrañable definición que decía que su función es formar, informar y entretener. Pero también sirve para garantizar el equilibrio de poder que es tan necesario en una democracia y esa garantía se materializa en la crítica”.
Precisó que el poder (político) “tiene que saber que la crítica ordenada y razonada, sólo los medios de comunicación y los periodistas pueden ejercer y es fundamental, porque sin ella no tardaría en llegar la arbitrariedad, la injusticia y el miedo”.
Para Abinader, los abusos de poder “no son una característica exclusiva de regímenes autoritarios; se pueden y se dan también en las democracias. Es un veneno que se extiende rápidamente con efectos devastadores. Por ello, el mejor antídoto es la separación de poderes y la libertad de expresión ejercida, entre otros medios, por un periodismo libre, profesional y de calidad”.
Resaltó que el periodismo independiente “es un escudo con el que se puede contar para defenderse, pero no puede haber periodismo libre, profesional e independiente sin periodistas libres, profesionales e independientes, que ejerzan su labor desde distintos y legítimos puntos de vista con honestidad y con dignidad”.
“Por ello, aquí hago público mi agradecimiento más sincero a todos los hombres y mujeres que dan lo mejor de sí mismos en una profesión tan noble y necesaria para una democracia de calidad”, añadió.
Explicó que, como dice la Declaración de Chapultepec, “prensa libre es sinónimo de expresión libre. Allí donde los medios pueden surgir libremente, decidir su orientación y la manera de servir al público, allí también florecen las posibilidades de buscar información, de difundirla sin cortapisas, de cuestionarla sin temores y de promover el libre intercambio de ideas y opiniones. Pero cuando con el pretexto de cualesquiera objetivo se cercena la libertad de prensa, desaparecen las demás libertades”.
“Nuestro continente no es una excepción a este mal. Aún persisten países con gobiernos despóticos que reniegan de todas las libertades, especialmente las que se relacionan con la expresión. Aún los delincuentes, terroristas y narcotraficantes amenazan, agreden y asesinan a periodistas, en muchos casos con absoluta impunidad. El periodismo en América Latina es con demasiada frecuencia una profesión heroica”, dijo.
En el acto, el vicepresidente regional de la SIP y director del periódico de circulación nacional Listín Diario, Miguel Franjul, deploró que la mayoría de asesinatos de periodistas queden impunes y sin castigo.
Mencionó que en América Latina, 109 reporteros han sido eliminados, ocho de los cuales son dominicanos. INS
mv/aa
Inter News Service Agencia de Noticias