Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 30 abr (INS).- Esta noche cuando la gobernadora Wanda Vázquez Garced anuncie en su mensaje televisivo su plan de reapertura de la economía de Puerto Rico, habrá que tomar en consideración en el análisis de esa decisión los siguientes aspectos establecidos por los salubristas y epidemiólogos de todo el mundo para el éxito del regreso a la cotidianidad en las actividades de la sociedad:
1) Realización de pruebas diagnósticas masivas y el aislamiento de las personas que den positivo para este virus. Afortunadamente, estas pruebas tendrán que ser cada vez más rápidas y eficientes, de forma que eventualmente una gran porción de la población podrá ser “testeada”.
2) Establecer un proceso riguroso de reapertura económica que tome en consideración los sectores económicos que restablecerán sus actividades en cada fase y cómo el proceso se llevará a cabo por área geográfica, de acuerdo a los índices de propagación.
3) Mantener el distanciamiento gregario, ya que el nivel de contagio podrá seguir reduciéndose si las personas toman medidas como lavarse las manos, usar tapabocas en sitios concurridos y en la medida de lo posible evitar contacto innecesario.
4) Después de haber tenido y superado la enfermedad las personas quedan con anticuerpos que evitan que puedan volver a ser infectados, de una manera similar a si hubieran sido vacunados contra la enfermedad.
Aunque aún no es claro qué tanto puedan durar y qué tan fuertes sean estos anticuerpos, en países como Alemania planean emitir certificados para estas personas de forma que puedan volver al trabajo y movilizarse de manera normal.
Además de esto, debido a que una porción de las personas infectadas con este virus no presenta síntomas, se adelantan pruebas para identificar a la mayor cantidad posible de personas que tienen estos anticuerpos para que puedan salir de la cuarentena y para que den una idea más clara de la cantidad de personas infectadas, que como seguro has escuchado, podría ser mucho más grande que la reportada hasta el momento.
5) Con una vacuna probablemente a un año o dos de llegar masivamente al público, gran parte del personal salubrista se ha enfocado en encontrar una cura o por lo menos un tratamiento que mitigue esta enfermedad.
Aunque ya hay evidencia anecdótica que algunos medicamentos funcionan, aún no existe un método generalizado que le de confianza a los facultativos para ser usado como tratamiento estándar para estos pacientes.
Sin embargo, conforme se aprenda más sobre cómo tratar este virus, será más seguro reabrir la economía y procurar que no se presente una segunda ola de contagios.
6) Garantizar una buenas condiciones y capacidad de los hospitales para atender la posibilidad de un rebrote del virus. Las medidas implementadas para “aplanar la curva”, es decir, controlar la propagación del contagio para evitar que los servicios hospitalarios se desborden.
En el momento en que el personal y equipo no es suficiente, los muertos por esta y otras enfermedades aumentan considerablemente.
Por eso, es necesario aumentar la capacidad hospitalaria que permita evitar a toda costa un desbordamiento. Si no hay estimaciones de que sean necesarias más UCI de las que hay, no será necesario hacer cuarentenas u otras medidas más estrictas.
7) Habrá una enorme diferencia. si cuando comience a darse una reapertura económica, las prácticas adoptadas durante el confinamiento domiciliario que puedan mantenerse se mantienen tal como el teletrabajo.
Si las personas que pueden continuar con su trabajo desde su casa lo hacen, entonces la cantidad de personas en transporte público y sitios concurridos será mucho menor. Si además de esto se mantienen las compras por internet, domicilios y similares, los nuevos contagios serán considerablemente menores, sin sacrificar la economía para lograrlo. INS
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