Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 19 abr (INS).- La presión sobre Pekín en cuanto a que no ha habido transparencia en China acerca del manejo de la pandemia del coronavirus sigue aumentando por medio del presidente estadounidense, Donald Trump. Han aparecido informes recurrentes en Washington acusando a China de haber creado el SARS-CoV-2 en un laboratorio en Wuhan.
La existencia de un laboratorio de virología en Wuhan, donde se originó el brote de Covid-19, ha servido de pábulo a las teorías conspirativas de que el SARS-Cov-2 se propagó por un escape accidental del virus.
El subdirector de ese Instituto de Virología de Wuhan ha roto el silencio. Yuan Zhiming ha asegurado en una entrevista hecha por una emisora estatal china (CGTN) que toda esta especulación se trata de “una teoría de la conspiración diseñada para confundir a la gente”.
Insistió en que “es imposible” que el virus haya surgido de su laboratorio, y agregó que ningún miembro del personal del Instituto ha resultado infectado.
Afirmó que el laboratorio cuenta con un régimen regulatorio estricto y un código de conducta de investigación que asegura que el nuevo virus no se originó en esas instalaciones científicas. Reconoció que como el laboratorio se encuentra en Wuham, “la gente no puede evitar hacer asociaciones”, pero dijo que muchas de esas especulaciones son malintencionadas.
En Estados Unidos, hasta el secretario de Estado, Mike Pompeo, se ha unido a la amenaza del presidente Trump de que ese país buscará que los “responsables” de la pandemia asuman su responsabilidad.
Sin embargo, investigaciones científicas han desmentido la especulación de que el Covid-19 haya sido diseñado en un laboratorio. Una investigación reseñada por BBC Mundo hace algunas semanas explica el posible origen del virus pandémico.
El equipo de investigación, liderado por el infectólogo californiano Kristian Andersen, junto a expertos de distintos países, concluye que si este virus fuera una construcción de laboratorio, tendría que haberse utilizado un virus natural previamente conocido como plantilla. El virus más cercano al SARS-CoV-2 es un virus de murciélago que fue secuenciado después de que comenzó la pandemia.
Partiendo de allí, los investigadores determinaron que el virus de murciélago es únicamente un 96% similar al SARS-CoV-2 y no es posible completar esa distancia genética de 4% en un laboratorio, de acuerdo con los científicos.
Después de varios análisis hechos por los investigadores, el equipo llegó a la “firma conclusión” de que el nuevo virus tenía un origen totalmente natural, concluye el estudio publicado bajo el título “Una aproximación al origen del SARS-CoV-2”, publicado en la edición de marzo de la revista Nature Medicine.
“Comparamos todos los virus que podían servir como plantilla, incluidos estos que fueron hallados en el pangolín y los murciélagos, y los cálculos de la computadora señalan que no se hubiera podido crear en un laboratorio un virus que tuviera esta capacidad de infección”, concluye la investigación. INS
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