Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 17 abr (INS).- El Covid-19, un enemigo invisible, ha logrado lo que no pudieron los enemigos geopolíticos visibles de China: poner fin al extraordinario crecimiento económico de casi medio siglo.
Las autoridades chinas han informado que la segunda economía más grande el mundo se contrajo un 6.8% en los primeros tres meses de 2020, en comparación con el año anterior, poniendo fin a la racha de crecimiento sin trabas que sobrevivió la crisis financiera de la burbuja inmobiliaria mundial.
Los datos dejan evidenciado cuán monumental habrá de ser el desafío de volver a poner en marcha la economía mundial.
China se ha convertido en el motor de crecimiento económico más importante del mundo. La tarea ahora es tratar de reiniciar una economía que estuvo rondando los 14 billones de dólares anuales (“trillions” en el numeral anglosajón), un esfuerzo que constituirá un estímulo económico para el mundo entero.
La propagación del Covid-19 en Estados Unidos y Europa, que obligó a medidas cautelares de cierres de emergencia y confinamientos que congeló las economías en ambos continentes, ha llevado a pronósticos de una recesión global superior a la de la más reciente crisis financiera pasada, lo cual perjudicará los esfuerzos de China de volver a encaminarse económicamente.
Habiendo sido en China donde se inició la pandemia del Covid-19 y su intento global por contenerla son la causa de que se haya detenido el apetito del mundo por los productos chinos, lo que repercutirá en el cierre de fábricas y la suspensión de trabajadores de sus empleos en la potencia asiática.
Para los empresarios de China los tiempos actuales son sumamente difíciles y las familias chinas sostienen que sus ingresos se han reducido drásticamente.
Muchos chinos han perdido sus puestos de trabajo y pequeños comercios han tenido que cerrar. Los que mantienen sus empleos y los negocios pequeños que mantienen sus operaciones lo hacen bajo suma precariedad, según reportes de prensa, tanto en China cono en el extranjero, han venido informando.
El fuerte espíritu empresarial de los chinos, su fuerza laboral calificada y la dirección de un gobierno centrado en una economía planificada propició la racha de crecimiento histórico de China, caracterizada por una red extensa de autopistas y ferrocarriles, modernas edificaciones, puentes deslumbrantes que conectar territorios por encima de grandes extensiones de mar, lagos y ríos, así como un desarrollo infraestructural de alta tecnología. INS
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