
Yadier Molina, Bad Bunny y Javier Báez participaron en la protesta. Inter News Service/Victor R. Birriel
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 24 ene (INS).- Vuelve la acostumbrada criminalización de las manifestaciones en contra del gobierno. Dice el coronel de la Policía que comanda el área de San Juan, José Juan García: la manifestación pacífica se convirtió en un “disturbio” tras la comisión de delitos, razón por la cual emplearon a los policías del Centro de Recopilación, Análisis y Diseminación de Inteligencia Criminal (Cradic).
Dijo que la Policía tiene “una investigación abierta” para identificar a individuos que cometieron delitos de agresión contra la uniformada y vandalismos.
El temor es que con esa investigación se pretenda criminalizar la protesta, que fue convocada por el rapero René Pérez, mejor conocido como Residente Calle 13, y el pelotero de grandes ligas Yadier Molina, en reacción por el descubrimiento de un almacén en Ponce lleno de suministros que no fueron entregados con prontitud a los damnificados de una secuencia sísmica que aún impacta a los municipios del sur y suroeste de Puerto Rico.
La versión del coronel García es que se hicieron más de 14 advertencias a los manifestantes sobre “qué tipo de procedimientos se iban a dar”, pero los asistentes no cesaron sus acciones constitutivas de delito ni se retiraron de la calle de La Fortaleza y su intersección con la calle del Cristo.
Luego de las 10:00 de la noche, según el coronel policial García, los manifestantes lanzaron gas lacrimógeno, aceite de vehículos de motor usado y piedras a la Policía. Continúan tirando gases y piedras, comienzan a destruir propiedad.
El pueblo puertorriqueño y la prensa están ansiosos de ver los vídeos que dice el coronel García lo pueden demostrar así.
Sería conveniente ver esos vídeos y que se investigue a fondo la veracidad de lo denunciado por manifestantes de que cuando los policías a cargo de la seguridad de La Fortaleza ya se sienten agotados por un cansancio extenuante, utilizan cualquier excusa, por baladí que sea, para provocar encontronazos y acabar las protestas que se mantienen prolongadamente hasta altas horas de la noche, como la de este jueves, lanzando gases lacrimógenos y dándolas arbitraria e ilegalmente por terminadas.
Se ve repetidamente este patrón de encontronazos entre la Policía y manifestantes frente a La Fortaleza, siempre a las mismas horas de la noche y cuando las protestas se han prolongado durante horas y los agentes del orden público, especialmente su alta oficialidad, están ya sumamente cansados por largas horas de trabajo.
Es sabido que ha habido en los últimos años una merma de policías en la nómina de la fuerza policial y que en situaciones especiales de emergencia, cuando hay este tipo de masivas manifestaciones con reclamos políticamente neurálgicos, se redobla el horario de trabajo de los agentes del orden público y el cansancio hace que haya fricciones y mayores posibilidades de confrontaciones con los manifestantes.
Tanto en las masivas protestas del verano de 2019, que culminaron con la expulsión de Ricardo Rosselló Nevares de la gobernación, como en la noche de este jueves frente a La Fortaleza pidiendo la renuncia de la gobernadora Wanda Vázquez Garced, los incidentes de violencia entre la Policía y los manifestantes fueron con grupos que se mantuvieron hasta altas horas, siempre en la hora pico cerca de las 11:00 de la noche, cuando el grueso de los participantes ya se han retirado.
Si bien se ha visto una conducta indebidamente revoltosa de jóvenes tras las confrontaciones con la Policía y el uso de bombas lacrimógenas contra los manifestantes que se mantienen hasta altas horas de la noche, es conveniente investigar hasta qué punto estas situaciones pudieran ser instigadas adrede para interrumpir la prolongación extenuante para los agentes del orden público a cargo de la seguridad de La Fortaleza.
Siempre habrá grupos de manifestantes manipulables y fácil de provocar para forzar la incidencia de actos de violencia y hay que tener el cuidado de que el exceso de trabajo y el cansancio de la Policía se convierta en un detonante para ello. INS
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