R. Dominicana-Interpretan como frustraciones recientes declaraciones del presidente Medina sobre el narcotráfico, violencia y la delincuencia (crónica)

El presidente Danilo Medina el día en que habló sobre el narcotráfico. / Inter News Service

Por Manuel Vólquez

Santo Domingo, 19 ene (INS).- Las recientes declaraciones del presidente Danilo Medina respecto al auge en el país del narcotráfico, la violencia, la delincuencia y la cuestionada seguridad son interpretadas por la sociedad dominicana como frustraciones del mandatario, debido a la falta de seguimiento y controles de esos males que en los últimos tiempos lucen desbordados.

Esas son las opiniones de diversos comentaristas, columnistas de medios de comunicación impresos, así como de los opositores políticos, programas interactivos de radio y televisión y las redes sociales.

Sin embargo, los comentarios del gobernante quisqueyano son respaldados por periodistas y legisladores afiliados al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quienes aseguran que el gobierno está haciendo esfuerzos por solucionar las situaciones.

Medina ha sido renuente a dar declaraciones sobre casi cualquier tema, excepto cuando va semanalmente a las visitas sorpresa en los campos del país.

Según el periódico Listín Diario, las recientes palabras del Jefe del Estado son adelanto de un reclamo nacional respecto a la gestión del estadista.

“Los funcionarios de la Policía Nacional y de la seguridad del Estado al parecer han estado jugando al tiempo con el caso del narcotráfico, mientras las instituciones lucen demasiado infiltradas como ahora lo reconoce Medina. Se cuentan por muchos los casos de delincuentes y narcotraficantes que han burlado a las autoridades y también la acción de la Justicia”, agrega el influyente impreso.

Apunta que “han sido vacías” las respuestas que han dado los jefes militares y policiales sobre el desbordamiento de la delincuencia y el narcotráfico.

El rotativo reseña este sábado que la inoperancia de los organismos encargados de combatir esos flagelos y la puesta en escena de capítulos de que nada está pasando, de que había más criminalidad antes, de que se combate el narcotráfico y los delitos relacionados, “ha sido la constante en tiempos recientes”.

“Algo que no dijo el presidente Medina es que la solución del problema en sentido general y la persecución del narcotráfico en particular, no se le puede atribuir al Palacio Nacional, pero las señales que se dan es que la seguridad ha estado muy indiferente”, remarcó.

Para Listín Diario, “las cosas han ido bien para Medina porque tiene el dominio de la política, el buen manejo de la economía por el Banco Central, ha dinamizado las relaciones exteriores aunque sea asumiendo el truño de Estados Unidos y el país en sentido general ha estado calmado”.

El presidente de la República admitió que el narcotráfico ha permeado a policías, militares, áreas de seguridad y hasta personas de cuello blanco (individuos que visten saco y corbata), lo que para este impreso “es al parecer una verdad amarga con la que ha convivido el régimen, ya que en la calle se dice y se mencionan nombres de personajes del clientelismo narcotraficante”.

Además, luego de que Medina atribuyera el auge de la delincuencia a los deportados que vienen de los Estados Unidos, el Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, dijo que estos cometieron delitos fuera del país, y no aquí, por lo que no se les puede aplicar ninguna sanción a su llegada.

El rumor público vincula a este ilícito trasiego a comandantes de los cuerpos castrenses y policiales, así como a empresarios, legisladores y funcionarios gubernamentales que supuestamente son propietarios de muchos cargamentos de cocaína decomisados en el país, aunque nunca se divulgan sus nombres ni son sometidos a la Justicia.

“Los de franelas sucias (los muertos en intercambios en operativos rutinarios) aparecen todos los días, cada vez que las autoridades hacen allanamientos en sitios conocidos, que mucha gente en las comunidades y en los barrios ya han identificado, pero que los llamados a poner el orden ignoran”, precisa.

Critica lo ocurrido en Baní (sur) el 8 de enero, cuando un coronel de la Policía, Daniel Ramos Álvarez, fue asesinado a tiros alrededor de un punto de drogas. Por este caso se encuentran detenidos Rafael Antonio Díaz (“Buche”) y Estiben Milcíades Ruiz González.

El diario considera lenta la actuación de la autoridad, lo que dejó un mal sabor entre los ciudadanos que vieron el caso como extraño.

La investigación realmente se inició cuando un hermano de Díaz (el dueño del punto de drogas donde murió el oficial), declaró que la droga se comercializaba en esa localidad como en el mercado y que el crimen se debió a luchas internas por la venta de esa sustancia.

Para el rotativo, la acción “se trataba de un gañán de franela sucia como la mayoría de los activistas de puntos de drogas, que se burló en la cara de las autoridades, fue detenido y llevado a su casa protegido por la Policía. El juicio a su supuesto hermano podría ser un bombazo en revelaciones”.

Este asesinato salpicó al general Juan Brown, sustituido como comandante en la ciudad sureña por su declaración de que lamentó que agarraran vivo al dueño del negocio de la droga y por haber permitido que tales desmanes ocurrieran en su sitio de comando.

Las quejas del presidente Medina provocaron la inmediata renuncia del titular de la cuestionada Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD),  mayor general José Eugenio Matos de la Cruz, decisión que surge cuatro meses después de su designación en momentos en que los crímenes vinculados con el narcotráfico se recrudecen y tras la muerte del coronel policial.

En su lugar, Medina designó mediante el decreto 39-19 al vicealmirante Félix Alburquerque Comprés.

Antes de ocurrir este hecho sangriento, el senador oficialista Wilton Guerrero denunció en el Senado que Baní estaba lleno de sustancias narcóticas y que existían muchos puntos que las autoridades no perseguían, porque cada semana recibían sobrecitos con dinero.

Muchos dominicanos, dice el impreso, creen que el problema ya no tiene solución, a menos que los Estados Unidos, el principal consumidor de los narcóticos que pasan en tránsito desde Colombia, contribuyan a fortalecer con equipos y asesoría a la parte dominicana. INS

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